El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, notificó formalmente este miércoles al gobierno de México que la estrategia de su administración para combatir el tráfico de fentanilo modificará sus prioridades geográficas, concentrando los recursos y el estado de fuerza en las fronteras y en operaciones por vía terrestre.
El anuncio se llevó a cabo en el marco de la promulgación de una ley federal de presupuesto que garantiza el financiamiento y la operatividad de las agencias de servicios de migración de Estados Unidos durante los próximos tres años.
En su discurso, el mandatario presentó un balance de su gestión en materia de seguridad fronteriza, afirmando que el flujo de fentanilo hacia territorio estadounidense registró una disminución del 60 %. De acuerdo con datos oficiales de la Casa Blanca, el 97 % de esa reducción se debió a los decomisos e interceptaciones ejecutadas en zonas marítimas.
El desglose de los indicadores estadísticos presentado por el Ejecutivo estadounidense señala que las acciones de contención en aguas internacionales obligarán a modificar los esquemas de despliegue de las agencias federales, trasladando los puntos de control hacia los límites territoriales comunes con México.
“Odio tener que decirle esto a México, pero ahora nos centramos en la entrada por tierra porque el mar era más difícil. Entraba mucho por mar”, manifestó Trump durante la conferencia de prensa oficial.
El mandatario también hizo referencia a los mecanismos de captura e investigación utilizados en años previos, señalando que los antiguos protocolos carecían de la rigidez necesaria para desarticular las redes de transportación marítima.
“Antes no se les controlaba en absoluto. Cuando capturaban a alguien, lo traían, lo fichaban, lo dejaban ir y se marchaba, y a la noche siguiente ya estaba de vuelta en su barco. Así que estamos haciendo un gran trabajo”, detalló para explicar las causas detrás de la reconfiguración táctica.
La transición hacia la vigilancia terrestre sucede a una campaña de interdicción en el océano que comenzó formalmente a inicios de 2025. Durante este periodo, las fuerzas armadas y las agencias navales de Estados Unidos incrementaron el uso de la fuerza contra lanchas rápidas y naves ligeras identificadas como transportes de estupefacientes sintéticos en el Atlántico y el Pacífico.
Los registros de estas operaciones indican que, desde el endurecimiento de las medidas de interceptación, al menos 205 personas han perdido la vida en los siniestros y enfrentamientos derivados de las persecuciones.
El evento más reciente integrado a las estadísticas oficiales ocurrió el pasado 31 de mayo en la región del Pacífico, donde el abordaje de una embarcación concluyó con el fallecimiento de sus tres tripulantes. Con la reducción del tráfico por estas vías, el gobierno de Estados Unidos considera cubierto el flanco marítimo.