Christa Pike, quien fue sentenciada a pena de muerte en Tennessee, Estados Unidos, por haber cometido un homicidio en 1995, sobrevivió a dos dosis de un fármaco letal que le administraron para cumplimentar su condena impuesta en 1996. Tras el hecho, las autoridades del estado suspendieron las ejecuciones que se tenían programadas para los últimos meses del presente año.
La ejecución de la mujer de 50 años fue impuesta tras haber cometido el crimen a los 18 años. En un momento, un tribunal de apelaciones consiguió un fallo para que no se llevara a cabo la ejecución; sin embargo, la Corte Suprema de Estados Unidos revocó la resolución solo unas horas antes de la fecha en la que estaba programada.
A Christa Pike se le administraron dos dosis de pentobarbital, fármaco que se utiliza en algunos protocolos como inyección letal en Estados Unidos para causar la pérdida de conciencia, paros respiratorios y cardíacos. Sin embargo, tras las dos aplicaciones, la mujer continuó con vida y los testigos presentes aseguraron que durante alrededor de una hora se escuchó su respiración.
Tras el procedimiento, la defensa de Christa Pike emitió un comunicado en el que detalló que actualmente se encuentra recibiendo asistencia y tratamiento médico, pero que no tenían conocimiento de su estado de salud. Kelley Gleason, una de las abogadas de Pike, se limitó a describir el estado de salud de la mujer así: “Está viva y roncando”.
De acuerdo con los testigos que se encontraban en el lugar en el que se programó la ejecución de Pike, la mujer permaneció despierta durante la primera fase del procedimiento y que además se encontraba cantando junto a una persona que fue identificada como su guía espiritual. Alrededor de las 19:46 horas, las autoridades cerraron la cortina que separaba a los testigos de la sala de ejecución.
Tres minutos después, la cortina se volvió a abrir y los testigos se percataron de que Pike continuaba respirando tras la aplicación de la primera dosis de pentobarbital. Así, su guía espiritual regresó con ella y posteriormente inició la segunda ronda de administración del fármaco.
Los testigos aseguraron que tras la aplicación de la segunda inyección letal volvieron a escuchar fuertes respiraciones acompañadas de ronquidos, así como movimientos de cabeza y cuello. Además, afirmaron que, en un momento, Pike levantó la cabeza mientras se encontraba en la camilla.
De acuerdo con la legislación de Tennessee, dicho procedimiento establece el uso de cuatro jeringas del fármaco, cada una de ellas con 50 mililitros; sin embargo, no contempla qué sucede en caso de que una persona permanezca con vida después de haber recibido las dos tandas de inyecciones.
Tras el hecho sin precedentes, en el que una mujer fue condenada a muerte por primera vez en 200 años, el gobernador Bill Lee instruyó una revisión integral para poder determinar qué sucedió en el procedimiento. Además, ordenó la suspensión temporal de la ejecución que se tenía programada para este año.