El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, cuestionó que la guerra que inició Estados Unidos (EE.UU.) en contra de su país no pone como prioridad ni a la misma población estadounidense. Además, aseguró que calificar al pueblo iraní como una amenaza no es coherente con la realidad histórica.
El primero de abril, el presidente iraní emitió una carta hacia el pueblo de los Estados Unidos de América para esclarecer la verdad de su país en medio del conflicto armado en Oriente Medio. La carta escrita por el mandatario inició con la frase: “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso”, y agregó que también estaba dirigida a las personas que buscan la verdad y aspiran a una mejor vida.
En el documento detalló que Irán, una de las civilizaciones más antiguas de la historia humana, ha contado con ventajas históricas y geográficas; sin embargo, durante la historia moderna jamás ha optado por realizar acciones a favor de la agresión, expansión, colonialismo o dominación. Recalcó este punto, pues añadió que su país ha soportado ocupaciones, invasiones y presiones por parte de potencias globales, como lo fue en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial.
El mandatario afirmó que, por parte del pueblo iraní, pese a lo que ha sucedido en el país, no albergan enemistad hacia ninguna nación, incluidas las de América y Europa. Mencionó que este punto es un principio arraigado a la cultura del país de Oriente Medio.
En el comunicado aseguró que presentar a Irán como amenaza va en contra de los principios que alberga su nación; por otro lado, afirmó que esas declaraciones eran solo para justificar supuestos “caprichos políticos y económicos” de los mandatarios al frente de Estados Unidos e Israel. Pezeshkian ahondó en que la guerra contra Irán responde a la necesidad de estas potencias mundiales de fabricar un enemigo que justifique la dominación militar, sostener la industria de armas y controlar mercados estratégicos (como es el caso de los hidrocarburos).
Sobre estos puntos, habló de las medidas que solicitó Donald Trump para ponerle fin a la guerra, donde argumentó que Irán debía minimizar su capacidad militar. Señaló que EE.UU. concentra el mayor número de sus fuerzas alrededor de su país, por lo que es imposible que ningún país, bajo esa amenaza, renuncie a fortalecer sus capacidades defensivas.
A pesar de las presiones impuestas hacia Irán, expresó que el país se ha fortalecido a lo largo de su historia. Destacó que después de la Revolución Islámica la tasa de alfabetización ascendió hasta un 90%, la educación superior se expandió, lograron avances significativos en tecnología moderna, mejoras en servicios de salud e infraestructura. El presidente iraní destacó este punto para responder a las declaraciones que han dado funcionarios estadounidenses e israelíes sobre que el pueblo iraní debía ser “salvado”.
Después de poner el panorama iraní sobre la mesa, el presidente cuestionó cuáles eran los supuestos intereses del pueblo estadounidense que se cubrirían con esta guerra. Aseguró que Estados Unidos entró al conflicto como un “actor indirecto” bajo la influencia y el mando de Israel. Además, habló sobre el genocidio que perpetra Israel en Palestina desde 2023, pues a su parecer Israel convenientemente inició la guerra en contra de Irán para desviar la atención global de los crímenes cometidos contra el pueblo palestino.
Por último, Pezeshkian puso en duda la política de Donald Trump de “América Primero” (America First) e invitó a los ciudadanos del país norteamericano a mantenerse informados más allá de la “maquinaria de desinformación” que han fabricado los países involucrados en la guerra de Oriente Medio.
Tras el mensaje del mandatario iraní, Donald Trump dio un discurso en el que calificó a los líderes de Irán como “los más violentos y brutales del planeta”. A su vez, afirmó que la guerra en Oriente Medio está cerca de su término, pues la capacidad militar iraní ha sido debilitada durante este mes de conflicto.