Debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán, y la crisis que este provocó en el Estrecho de Ormuz, se debilitó la competitividad de importadores privados de combustibles en México y se fortaleció la posición de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el mercado nacional, situación que podría prolongarse durante los próximos meses mientras persista la incertidumbre en Oriente Medio.
De acuerdo con Alejandro Montufar, CEO de PETROIntelligence, actualmente Pemex concentra aproximadamente el 88% del mercado mayorista de combustibles en el país, mientras los costos de operadores privados van en aumento.
A pesar de que existe un preacuerdo entre Estados Unidos e Irán para mantener abierto el paso marítimo en el Estrecho de Ormuz, el mercado internacional de petróleo aún podría enfrentar riesgos significativos, así como una elevada volatilidad.
Por su parte, Alejandra León, directora asociada de investigación y análisis de S&P Global Commodity Insights, señaló que será difícil que los importadores privados recuperen su competitividad en el mercado. “Yo no lo esperaría en los próximos cinco meses… eso lo combinas con la política de precios de México, que no te permite mejorar tus espacios (precios)”, detalló León.
Además, explicó que la incertidumbre frente a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán generará variaciones dentro del mercado energético, por lo que se dificultará que dichos importadores privados puedan recuperar márgenes y volumen de operaciones.
Sergio Meana, business development manager para América Latina de Argus Media, detalló que, debido al conflicto en Oriente Medio, algunos importadores enfrentaron caídas de hasta 70% en volúmenes de gasolina y diésel en mayo con respecto al año anterior.
Los especialistas advirtieron que, a pesar de que se mantenga el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para mantener abierto el Estrecho de Ormuz, la recuperación de la producción de petróleo, los inventarios estratégicos y la logística marítima tardará entre cuatro y seis meses. No obstante, el principal riesgo del mercado energético será un eventual fracaso de las negociaciones entre Washington y Teherán.
Alejandra León aseguró que un nuevo cierre del Estrecho tendría consecuencias más severas que las que se observaron en los últimos meses, ya que las reservas estratégicas mundiales se encuentran en niveles reducidos. Por su parte, Meana afirmó que la ruptura del acuerdo podría resultar en niveles superiores a 150 dólares por barril.
Además del impacto en el mercado petrolero, un nuevo cierre en el Estrecho de Ormuz también impactará de forma negativa al comercio global de fertilizantes, gas natural y combustibles refinados.