Por la mañana del lunes 23 de marzo, el presidente de Estados Unidos (EE. UU.) anunció a través de su red social Truth que se llevaría a cabo una pausa de cinco días de los ataques contra plantas de energía de Irán, luego de que afirmó que sostuvo pláticas con el gobierno iraní. No obstante, el país de Oriente Medio negó haber llegado a un acuerdo.
En el mensaje, el mandatario estadounidense afirmó que las conversaciones se realizaron durante el fin de semana y que habían resultado “muy positivas y productivas” para la resolución total de su conflicto. Detalló que, de acuerdo con el tono “profundo, detallado y constructivo” de las conversaciones, instruyó al Departamento de Guerra para posponer los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraní durante el periodo del 23 de marzo al 27 de marzo. El acuerdo de pausa de cinco días aseguró que estaría sujeto a las reuniones y conversaciones en curso.
El mensaje del presidente se realizó luego de que EE. UU. dio un ultimátum de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz, el cual es estratégico para el paso de hidrocarburos en el Medio Oriente. Ante la amenaza del país norteamericano, la Guardia Revolucionaria de Irán prometió atacar centrales eléctricas en todas las zonas que suministran petróleo a Estados Unidos, al igual que infraestructuras económicas, industriales y energéticas en las que Washington participa.
Después de que el presidente Donald Trump asegurara que había sostenido conversaciones con el gobierno iraní, un funcionario vinculado a la Guardia Revolucionaria afirmó que no existió contacto directo ni indirecto con Trump y que la decisión de frenar los ataques se tomó debido a la amenaza de Irán de que se incluirían en sus objetivos instalaciones energéticas en toda Asia Occidental.
A pesar del mensaje de pausa del presidente norteamericano, el mayor general Abdollahi, de Irán, afirmó que su país está preparado para escalar su capacidad militar con el uso de una “nueva arma secreta” que, en sus palabras, pondrá fin a las operaciones de sus enemigos.
Es preciso recordar que el pasado viernes 20 de marzo, Irán intentó atacar una base militar conjunta del Reino Unido y EE. UU. Se trata de la base Diego García, a una distancia de 4,000 kilómetros del país de Medio Oriente. Aunque los dos misiles fueron repelidos por armas interceptoras estadounidenses, revelaron que Irán tiene un rango de ataque mayor al que se tenía previsto.
Hasta antes de esa operación, se pensaba que el país iraní tenía un alcance de 3,000 kilómetros de rango de ataque; sin embargo, tras el fin de semana, se confirmó que las capitales europeas Berlín, París y Roma, que se encuentran amenazadas, sí podrían ser alcanzadas por fuerzas de Irán.
De lado de las supuestas conversaciones entre Estados Unidos e Irán, los ataques entre Israel y el país iraní continúan. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que las fuerzas de su país desmantelan el programa nuclear de Teherán; mencionó que recientemente eliminaron a dos científicos nucleares iraníes.
Por otro lado, agregó que están infligiendo “duros golpes” contra el partido político islamista Hezbolá, el cual también es un grupo paramilitar respaldado por Irán que ejerce un gran poder en Líbano. Desde su fundación, el grupo ha sido acusado de atentados en contra de objetivos israelíes, por lo que es calificado como organización terrorista por Estados Unidos, Israel y otros.
Durante la mañana del 24 de marzo, misiles iraníes impactaron en distintas zonas de Tel Aviv, los cuales dejaron un saldo de al menos seis heridos, además de que provocaron daños en edificios y automóviles.
A pesar de que el mensaje de Donald Trump pareció conciliatorio durante unos instantes, los otros dos países no parecen cesar el fuego en virtud de sus propios intereses.