El miércoles 14 de enero alrededor de las 18:50 horas (hora local) en Minneapolis, cerca de la intersección de North Sixth Street y North 24th Avenue, un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), durante una operación de detención en el norte de la ciudad, disparó y lesionó en la pierna a un hombre de origen venezolano identificado por las autoridades como un migrante indocumentado que habría ingresado a Estados Unidos en 2022. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la intervención comenzó con una parada de tráfico dirigida al hombre, quien intentó evadir a los agentes, chocó su vehículo contra otro y huyó a pie. Durante la persecución, el sujeto supuestamente forcejeó con el agente y, según las autoridades federales, dos personas más salieron de un apartamento cercano y atacaron al oficial con una pala de nieve y un palo de escoba. En medio del altercado, el agente disparó y alcanzó al venezolano en la pierna, causándole una herida no mortal; el hombre y el agente fueron hospitalizados y los otros dos implicados quedaron bajo custodia.
El incidente no solo dejó heridas y detenciones, sino que también desató una reacción inmediata en Minneapolis, con manifestantes que se congregaron en la zona del tiroteo y, según testigos y autoridades locales, lanzaron fuegos artificiales y otros objetos contra la policía, que respondió con controles de multitudes y uso de gases para dispersar a la multitud. El alcalde de la ciudad, Jacob Frey, y el jefe de policía Brian O’Hara hicieron llamados públicos a mantener la calma y proteger la seguridad de la comunidad, mientras reafirmaban el apoyo de la ciudad a las familias de inmigrantes y renovaban sus exigencias para que ICE se retire de la ciudad y del estado de Minnesota.
Este tiroteo se produce exactamente una semana después de otro hecho violento con participación de agentes de ICE que ha marcado profundamente la actualidad de Minneapolis y alimentado la tensión entre las autoridades locales y federales.
El 7 de enero, alrededor de las 09:37 de la mañana (hora local), durante la fase inicial de una amplia operación de control migratorio ordenada por la administración federal, un agente de ICE disparó y mató a una mujer estadounidense de 37 años identificada como Renee Nicole Good en la Portland Avenue entre las calles East 33rd y East 34th, en un vecindario residencial. Los hechos ocurrieron en el sur de Minneapolis mientras los agentes intentaban interactuar con su vehículo; según versiones oficiales, Good habría movido su coche hacia los agentes, motivando la respuesta letal del oficial. Sin embargo, esta versión ha sido cuestionada por testigos, legisladores locales y el propio alcalde de Minneapolis, que describieron el uso de la fuerza como innecesario y contrario a las prácticas esperadas en un operativo de ese tipo. La muerte de Good desató protestas en la ciudad, con llamados de líderes comunitarios y políticos para que ICE abandonara la jurisdicción y para que se investiguen las tácticas y decisiones de los agentes.
La proximidad temporal y geográfica de estos dos tiroteos ha provocado una escalada de protestas y enfrentamientos en Minneapolis, donde residentes y autoridades locales han denunciado lo que consideran acciones excesivas y mal coordinadas por parte de los agentes federales de inmigración. Las autoridades locales han llegado a presentar demandas legales para detener el despliegue de ICE en la región, argumentando riesgos para la seguridad pública y vulneración de derechos civiles, mientras que el gobierno federal defiende sus operaciones como parte del cumplimiento de las leyes migratorias.