Un incendio consumió gran parte de la monumental estatua de la Virgen que se construía en el barrio Pajuçara, en la zona norte de Natal, Brasil, generando conmoción entre habitantes y fieles.
La obra, dedicada a la Nuestra Señora de Fátima, tenía una altura aproximada de 35 metros y estaba en su fase final de construcción; su entrega estaba prevista para abril próximo como parte de un proyecto destinado a fortalecer el turismo religioso en la región. Sin embargo, las llamas arrasaron con la estructura principal antes de que pudiera ser concluida.
De acuerdo con los primeros reportes de las autoridades locales, el fuego se habría originado por un cortocircuito en una máquina de soldar utilizada por trabajadores que laboraban en el interior de la escultura. Las chispas habrían alcanzado materiales inflamables como fibra de vidrio, resina y poliestireno, lo que provocó que el incendio se propagara con rapidez y dificultara las labores para contenerlo.
Elementos del Cuerpo de Bomberos acudieron al sitio para controlar la emergencia y evitar que el fuego se extendiera a zonas aledañas. Un trabajador resultó con quemaduras leves en las manos y fue atendido por servicios médicos; no se reportaron víctimas graves.
El siniestro no solo dejó daños materiales considerables, sino también un fuerte impacto simbólico. La imagen religiosa era vista como un futuro emblema espiritual y turístico para la ciudad, impulsado por autoridades municipales con una inversión millonaria. Tras el incendio, representantes del gobierno local informaron que el proyecto será reconstruido y que se revisarán los protocolos de seguridad para evitar que un hecho similar vuelva a ocurrir.
Mientras peritos investigan oficialmente las causas, en redes sociales el suceso ha generado debate: para algunos se trató de un desafortunado accidente técnico; para otros, el episodio adquiere una dimensión simbólica que trasciende lo material. Entre explicaciones técnicas y lecturas de fe, lo cierto es que la monumental imagen quedó reducida a cenizas antes de su inauguración, dejando abierta una conversación que mezcla devoción, incredulidad y preguntas aún sin respuesta.