El pasado 16 de mayo se registró una masacre en Tehuitzingo, Puebla, en la que 10 personas perdieron la vida, incluyendo una bebé y tres trabajadores de la familia asesinada. Las líneas de investigación apuntaron a que José Alfredo “N”, hijo de dos de los asesinados, era un posible sospechoso. Durante las indagatorias se dio a conocer un video grabado días antes, en el que el sujeto culpa a su familia por su problema de adicciones.
El hecho ocurrió en un rancho ubicado en la comunidad de Texcalapa, en el que perdieron la vida seis hombres (dos menores de edad), tres mujeres y una bebé. La Fiscalía de Puebla detalló que nueve de las personas murieron en el lugar de los hechos por el impacto de armas de fuego y otra mujer murió al ser trasladada a un hospital de la región.
La fiscal de Puebla, Idamis Pastor, adelantó que el móvil del crimen posiblemente era un tema familiar y se señaló a José Alfredo como sospechoso de haber perpetrado el crimen, por estar relacionado con problemas de consumo de estupefacientes.
De acuerdo con la información, José Alfredo salió de un anexo el pasado 20 de abril, en el que era tratado debido a su adicción a narcóticos como cristal, cocaína y alcohol. Antes de que la familia fuera masacrada, el sujeto compartió un video en sus redes sociales en el que culpabilizó a sus padres por sus adicciones.
“Yo no quiero volver a lo mismo” fue como inició su video. Explicó que él fue un alcohólico y drogadicto por culpa de ellos, ya que lo obligaban a trabajar largas jornadas; “como si uno no sintiera cansancio”, expuso el sujeto. Detalló que ese fue el motivo por el que se salió de su casa, pues se encontraba “perdido en las drogas”.
Una de las declaraciones de José Alfredo que provocó que la línea de investigación tomara fuerza fue que expuso que, debido a la presión por parte de su familia y la carga de trabajo que él tenía, “desgraciadamente tuvo que tomar medidas más allá de lo normal”. Por último, hizo un llamado a los pobladores de Tehuitzingo para que hicieran llegar el video a sus padres.
Aunque en el video no mencionó nada sobre una posible venganza, sí dijo que jamás volvería a su casa por el presunto resentimiento hacia las labores que lo obligaban a realizar en el rancho de Texcalapa.
Actualmente, el lugar se encuentra bajo la revisión de agentes federales y estatales. Se espera que a lo largo de esta semana los cuerpos de las víctimas sean trasladados a su lugar de origen, y se tiene conocimiento de que son llevados con el apoyo de las tres órdenes de gobierno. En las revisiones del lugar, los peritos embalaron diversos casquillos percutidos de armas de grueso calibre, por lo que se aseguró que el ataque a la familia fue directo y planeado, pues las paredes y puertas del inmueble contaban con varios impactos de arma.
Las víctimas de la masacre fueron identificadas como Cecilio, de 55 años, y Marcela, de 45 años, quienes eran los padres de José Alfredo “N”. Además de Roberto, de 34 años; Gabriela, de 22 años; y José María, de 15 años, quienes eran sus hermanos. Marta, de 29 años, su cuñada, y Carolina, de un mes de nacida, su sobrina. Por último, Efrén, José y Kevin, de 15 años, quienes trabajaban en el rancho de la familia.