Centro, Tabasco. La violencia volvió a golpear a una familia tabasqueña. María de Jesús, una niña de apenas 7 años, murió tras quedar atrapada en medio de una balacera ocurrida en la ranchería Río Tinto, segunda sección, en el municipio de Centro.
De acuerdo con los primeros reportes, la menor viajaba junto a sus padres cuando hombres armados que viajaban en un taxi y una motocicleta protagonizaron un ataque contra otro vehículo. En medio del tiroteo, las balas alcanzaron a la familia, impactando a la niña en el tórax y el abdomen.
Pese a los esfuerzos médicos, María de Jesús perdió la vida horas después mientras que su padre resultó herido incluso perdió un dedo y su madre permanece hospitalizada, donde fue intervenida quirúrgicamente de un ojo.
El caso ha generado indignación social, ya que hasta el momento no se reportan personas detenidas por estos hechos, lo que ha intensificado el reclamo de justicia por parte de familiares y habitantes de la zona.
El gobernador de Tabasco, Javier May, lamentó lo ocurrido y aseguró que no habrá impunidad.
“Estamos avanzando (en el caso de la menor) queremos decirle por ejemplo a los ciudadanos que hay cero impunidad en Tabasco(...) Todo aquel que comete una actividad ilícita, que comete una acción que va en contra de la ley, se aplica la ley”, manifestó.
Mientras que la Fiscalía General de Tabasco, Tonatiuh Vázquez, afirmó que hay varias líneas de investigación y se busca a los responsables.
El pasado fin de semana, la comunidad despidió a la menor en medio de escenas de dolor. Más de 300 personas acudieron al velorio y posteriormente a la misa de cuerpo presente en la iglesia local, donde entre aplausos, oraciones y globos blancos, dieron el último adiós a “Mari”, como le llamaban de cariño.
Vecinos y familiares exigieron a las autoridades reforzar la seguridad en la región y esclarecer el crimen, al considerar que la muerte de la niña es reflejo de a violencia que persiste en el estado.
El caso de María de Jesús se suma a otros episodios donde civiles, y en particular menores de edad, han sido víctimas colaterales de enfrentamientos armados, reavivando el debate sobre la urgencia de garantizar condiciones de seguridad para la población.
Mientras tanto, una familia enfrenta el duelo y una comunidad entera clama justicia por una vida inocente que quedó en medio del fuego cruzado.