Un puesto de barbacoa se volvió tema de conversación en redes sociales luego de que usuarios difundieran los precios del producto: 700 pesos el kilo y 35 pesos por taco, costos que para algunos resultan elevados para un platillo tradicionalmente asociado con lo popular. A pesar de la polémica, el lugar registra largas filas de clientes.
Las imágenes y videos detonaron un debate digital en el que surgió una pregunta recurrente ¿la barbacoa también fue gentrificada? Sin embargo, no todos coincidieron con esta idea. En los comentarios, varios usuarios defendieron los precios y señalaron que incluso se encuentran por debajo de los costos que se manejan en otros puestos del país.
Algunos internautas que aseguran vivir en Pachuca, uno de los principales referentes de la barbacoa en México, afirmaron que el kilo suele venderse en 750 pesos en promedio, y que hay establecimientos donde el taco alcanza hasta los 60 pesos. Otros usuarios mencionaron el caso de otros estados, donde en mercados municipales el kilo puede llegar a mil pesos, con tacos que también rondan los 60 pesos, dependiendo del lugar y la porción.
La barbacoa es uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana, con raíces prehispánicas y una preparación tradicional que consiste en la cocción lenta de carne principalmente de borrego en hornos de tierra. Históricamente, su consumo ha estado ligado a celebraciones familiares, fines de semana y mercado populares, donde se consolidó como un alimento accesible y comunitario. Estados como Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Nuevo león y Puebla son reconocidos por su tradición barbacoyera, lo que ha convertido a este platillo en un referente cultural y culinario del país.
La gentrificación es un proceso social y económico en el que productos o espacios tradicionalmente populares se transforman para atraer a consumidores con mayor poder adquisitivo, lo que suele traducirse en un incremento de precios. En la gastronomía, este fenómeno ha provocado que alimentos emblemáticos se presenten como experiencias “premium” especialmente en zonas urbanas o turísticas.
No obstante, usuarios también argumentaron que el precio depende de factores como la calidad de la carne, el método de cocción, la porción y el número de personas que pueden comer con un kilo de barbacoa. Algunos señalaron que un kilo puede rendir hasta para cuatro personas por lo que no lo consideran excesivo.
El debate sigue abierto. Mientras unos critican el encarecimiento de la comida popular, otros aseguran que los precios están dentro del rango habitual en regiones barbacoyera. Lo cierto es que, entre críticas y defensas, la fila continúa y la barbacoa cara o barata, según quién la mire sigue generando conversación.