Al sur del estado de Sonora, las festividades relacionadas con la temporada de cuaresma se vieron interrumpidas por operativos de seguridad realizados por la Secretaría de Marina por medio de las cuales se buscaba capturar a personas involucradas con la venta de droga en la zona.
La tarde del domingo primero de Marzo, un convoy de tres patrullas de la Secretaría de Marina ingreso al territorio autónomo de la comunidad Yaqui de Loma de Bácum, esto al sur del estado de Sonora; supuestamente persiguiendo a dos personas involucradas con el narcotráfico y que se escondieron en la comunidad.
Primeras versiones del suceso relatan que al momento de la detención de los presuntos delincuentes por parte de los elementos de la Marina, diversas personas de la comunidad arremetieron en contra de las autoridades, por lo que se vieron en la necesidad de ejecutar disparos al aire con el fin de dispersar a la multitud y realizar de manera exitosa la detención de los señalados como narcomenudistas.
Ante esta situación, el Congreso Nacional Indigena reprobó las acciones realizadas por la Marina, argumentando que los elementos irrumpieron de manera violenta en la comunidad, realizando una total falta de respeto a las leyes propias del pueblo.
Según versiones del Congreso Nacional Indigena, los uniformados de la Marina detonaron sus armas en al menos 20 ocasiones, afortunadamente no hubo ningún herido ante esta acción y como resultado del operativo en general.
Momentos después de la irrupción inicial, al pueblo llegaron alrededor de 10 patrullas del municipio de Cajeme y de la policía estatal para apoyar en la situación donde muchos personas de la comunidad se oponian a la detención de los sujetos, sin embargo cerca de las 4 de la tarde todos los elementos de la Marina y de la policía se retiraron.
Posterior al suceso, diversas fuentes anónimas confirmaron que las personas perseguidas y detenidas por las autoridades realmente sí se desempeñaban como “operadores de plaza” en la venta de drogas de la zona.
De esta manera se ha expuesto una problemática social más, pues en diversos casos de percusión en contra del crimen organizado, ya se ha detectado un patrón por parte de las células criminales quienes se han infiltrado en la estructura del gobierno indígena para “protegerse” bajo la autonomía de dichos pueblos, aunque esto ha sido rechazado por miembros de las comunidades indígenas.