Carlos Castro tenía 25 años y era director del medio Código Norte de Veracruz, su principal línea editorial se enfocaba en temas de seguridad en la zona norte del estado. Lamentablemente la noche del pasado 8 de enero fue ejecutado a balazos en la colonia Cazones, en el municipio de Poza Rica.
Hombres armados entraron al restaurante donde se encontraba cenando, le dispararon a quemarropa y posteriormente huyeron del lugar. Los propios sicarios se grabaron y posteriormente filtraron la escena que deja al descubierto la forma en que operan este tipo de organizaciones.
En el video que dura aproximadamente 35 segundos, se puede escuchar cómo los atacantes tienen a un halcón en el sitio que vigilaba todos los movimientos del periodista. Esta persona, que se escucha al otro lado del teléfono les brinda detalles de la ubicación del comunicador y con quién se encuentra acompañado.
Acto seguido, los maleantes bajan de la camioneta en la que se transportaban y con armas largas ingresan al establecimiento. Segundos después se escuchan las detonaciones que acabaron con la vida de Carlos Castro.
De acuerdo con los primeros reportes, los asesinos huyeron en una motocicleta, pero con estas pruebas, todo indica que eran al menos 2 vehículos involucrados que se cuidaban las espaldas. Para especialistas en seguridad, la filtración de este tipo de materiales es para infundir miedo a sus rivales y a toda persona que tengan amenazada.
Tras estos hechos, la Fiscalía General de Veracruz abrió una carpeta de investigación. La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, al igual que Reporteros sin Fronteras condenaron el crimen y exigieron a las autoridades llegar al fondo del caso para que este no se vuelva un número más de archivo o un nombre más que se queda sin justicia y con los agresores en total impunidad.
Desde el gobierno de Veracruz, la gobernadora Rocío Nahle informó lo que ya es de ley en cada caso, dijo que se está investigando.
Pero aquí entra un elemento digno de analizar. En 2024 al joven se le otorgaron medidas de protección durante algunos meses, tras haber recibido amenazas de parte de policías municipales. Esta información fue confirmada por Rosa Icela Rodríguez, secretaria de gobernación. Sin embargo, esta medida no fue actualizada porque el joven salió del estado. Es decir, prácticamente responsabilizaron a la víctima por no pedir protección.
Según Reporteros sin Fronteras, Carlos Castro es el undécimo periodista asesinado desde el inicio del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum. El organismo reiteró que México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Según su Balance 2025, el país continúa encabezando los territorios con mayor número de periodistas asesinados, una situación alarmante que exige un compromiso firme del Estado para proteger a los profesionales de la información.
Pero el caso no quedó ahí. Dos jóvenes desaparecieron luego de ir al sepelio del periodista. Ambas fueron vistas por última vez el sábado 10 de enero en Poza Rica, luego de asistir al sepelio de Carlos Castro.
Las jóvenes, de 23 años, fueron identificadas como Wendy Portilla y Karime Murrieta. De acuerdo con versiones locales, Wendy era pareja del comunicador, mientras que Karime era su amiga.
La madre de la pareja del periodista informó la desaparición a través de redes sociales, afirmando que su hija se había quedado esa noche en el panteón.