Fuente: Agencia México
Pablo Montero habló con franqueza sobre uno de los episodios más complejos de su vida: su dependencia al alcohol y a otras sustancias. El intérprete reconoció que el éxito y la fama pueden convertirse en un arma de doble filo si no se manejan con disciplina y equilibrio emocional.
El cantante explicó que el periodo más difícil lo vivió cuando su carrera estaba en pleno auge. “De los 30 a los 40 y fue lo [más desenfrenado]. Sí, porque trabajé mucho y de repente me llegó todo. Una cerveza no se puede. Y hay un momento en que no. Tú no puedes. No puedes porque no, ya lo viviste y sabes que no lo controlas, entonces tú tienes que controlarlo”, confesó.
Montero dejó claro que, tras años de excesos, entendió que la única manera de mantenerse firme era asumir responsabilidad absoluta sobre sus decisiones. “Tienes que tener las riendas. Yo ahorita tengo las riendas de eso. Entonces yo sé lo que yo quiero, quiero estar bien, quiero estar en paz”, señaló al respecto en entrevista con Venga la Alegría.
Sin embargo, la fama no fue el único detonante de su crisis. El artista reveló que las tragedias familiares marcaron profundamente su estado emocional, especialmente las muertes inesperadas de dos de sus hermanos, golpes que lo sumieron en una fuerte pesadumbre.
“La depresión es canija, ¿no? Claro. Que te llega acá, te llega aquí, en el estómago y en la mente. Entonces es un desastre. Pero haces cosas que no debes de hacer, y lo primero que viví fuerte fue lo de mi hermano Oliver, ¿no? Es tremendo, ¿no? Y salir de este tipo de pérdidas y de esa manera”, expresó con evidente dolor.
A esas pérdidas se sumó la muerte de su padre, un momento que definió como determinante en su proceso de transformación personal. El también actor recordó la última vez que lo vio y la promesa que le hizo frente a su cuerpo.
“Él estaba como en una camilla. Él ya estaba con un traje y todo, y llegué y lo abracé, y me hinqué y le dije que yo quería que él me viera desde donde estuviera bien. Entonces, eso es algo que, un compromiso que yo tengo, hacia alguien que me enseñó a trabajar, que me enseñó a ser fuerte, que me enseñó a ser luchador, que me enseñó a no dejarme vencer, a tener buenos cimientos”, relató.
Hoy, Pablo Montero asegura que ese compromiso es el motor que lo mantiene enfocado. Afirma que su meta es estar en paz consigo mismo, honrar la memoria de su familia y demostrar que es posible salir adelante incluso después de atravesar los capítulos más oscuros de la vida.