Fuente: Agencia México
El regreso de Jesús Navarro a la gira de Reik no solo marca el fin de una pausa inesperada, también destapa un episodio que sacudió a sus seguidores y puso en duda la versión oficial del grupo.
El vocalista canceló los conciertos del 7 y 8 de marzo en Washington, DC, tras ser hospitalizado. En ese momento, el equipo de Reik aseguró que se trataba de problemas en sus cuerdas vocales. Sin embargo, las imágenes que el propio Navarro compartió desde el hospital —con electrodos en la cabeza y sometiéndose a estudios médicos— revelaron un panorama mucho más inquietante.
“Pensábamos que era la garganta, pero resulta que era mi cerebro jugándome trucos. Estoy mucho mejor”, confesó durante su regreso a los escenarios, dejando claro que lo que vivió fue una crisis de ansiedad.
El cantante detalló que su recuperación requirió atención médica inmediata: “En una semana de verme con doctores y que me atendieran, y que me dieran los medicamentos necesarios, pude estar aquí enfrente de ustedes”.
La revelación generó controversia, pues mientras la versión oficial hablaba de una afección vocal, las pruebas médicas mostraban que el problema era de salud mental. Navarro, consciente del impacto de su testimonio, lanzó un mensaje directo a quienes atraviesan situaciones similares:
“Si tú vives con ansiedad o sientes una preocupación desde que te levantas, no es normal eso. Y échate la mano, así como me lo eché yo”.
Lo que parecía un contratiempo menor se convirtió en un episodio que expuso la fragilidad detrás de la imagen pública de los artistas y abrió un debate sobre la transparencia en torno a la salud de las estrellas.