La esposa del legendario cantante Julio Iglesias, Miranda Rijnsburger, ha mostrado su apoyo inquebrantable al artista en medio del escándalo que sacude al mundo de la música. Horas después de que Julio publicara un comunicado negando rotundamente las graves acusaciones en su contra, Miranda comentó en su Instagram: “A tu lado siempre”, un mensaje breve pero contundente acompañado de un corazón blanco, al que el cantante respondió con un corazón rojo. El artista rápidamente desactivó los comentarios en su publicación, pero el gesto de su esposa ya se viraliza como señal clara de lealtad familiar en uno de los momentos más difíciles de su carrera.
Miranda Rijnsburger, modelo neerlandesa nacida en 1973, conoció a Julio Iglesias en 1990 (algunas fuentes precisan 1991) en el aeropuerto de Yakarta, Indonesia. Ella tenía alrededor de 17-18 años y él 47; el flechazo fue inmediato. Iniciaron una relación que ha durado más de 35 años.
La pareja dio la bienvenida a cinco hijos en común antes de formalizar su unión, Miguel Alejandro, nacido en 1997, Rodrigo que vio la luz en 1999, las gemelas Victoria y Cristina nacidas en el 2001 y finalmente Guillermo que nació en el 2007
Julio Iglesias también es padre de Chábeli, Julio Jr. y Enrique Iglesias de su matrimonio anterior con Isabel Preysler.
Tras dos décadas de relación y con cinco hijos ya nacidos, Julio y Miranda se casaron el 24 de agosto de 2010 en una ceremonia íntima y discreta en su finca de Ojén, Marbella, Costa del Sol, España. Solo asistieron sus cinco hijos, dos testigos, una pareja de empleados de confianza de la familia desde hace décadas, y el padre Luis de Lezama como oficiante. No fue una boda multitudinaria: el enfoque estuvo en el amor y la familia, no en el espectáculo. Desde entonces, han mantenido una vida relativamente privada, dividida entre residencias en República Dominicana, Bahamas, Miami y España.
El caso que estremece al mundo del espectáculo esta basado en testimonio de dos exempleadas, una empleada doméstica y una fisioterapeuta, que trabajaron en las residencias del cantante en Punta Cana, República Dominicana y Bahamas durante 2021 acusan a Julio Iglesias de agresiones sexuales, acoso laboral, vejaciones, humillaciones, tocamientos no consentidos, presiones para encuentros sexuales y posibles delitos de trata de seres humanos. Las denuncias incluyen jornadas extenuantes de hasta 16 horas sin contrato, control extremo (revisión de teléfonos, prohibición de salir) y abusos físicos y verbales.
Julio Iglesias, de 82 años, publicó hace unas horas en Instagram un comunicado firmado a mano donde rompe su silencio: “Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa. Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza”. Agregó: “Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave”. También agradeció el apoyo recibido de familiares y amigos