Fuente: Agencia México
La relación entre José Emilio, hijo de la fallecida actriz Mariana Levy, y su padre José María Fernández “El Pirru”, volvió a colocarse en el ojo público tras las recientes declaraciones del joven. José Emilio aseguró que buscó a su padre para una reconciliación, pero que este le habría puesto como condición entregarle el dinero de la venta de la casa de Cuernavaca, parte de la herencia que le dejó Mariana Levy.
Ante estas acusaciones, “El Pirru” reaccionó con una extensa carta enviada al periodista Gustavo Adolfo Infante. En el texto, Fernández expone su versión de los hechos y lanza fuertes reflexiones sobre la paternidad, la relación con su hijo y las dificultades que enfrentó durante su adolescencia. Aquí parte del mismo:
“He tenido relaciones con mujeres increíbles, maravillosas, llenas de magia con las que he compartido tiempos llenos de amor, respeto y pasión. De ahí surgieron hijos e hijastros con quienes hasta el día de hoy tengo una excelente relación con respeto, con enseñanza y aprendizajes.”
“Entiendo que hay muchos padres que han vivido un infierno como el que viví con un hijo adolescente que se pierde en busca de malas compañías, probando drogas, robando a los padres, familiares y amigos, y siempre probando límites, y al que, a pesar de la insistencia de Ana Bárbara entre mucha gente, no denuncié en su momento por la pena, el miedo y la compasión.”
“Un hijo al que jamás abandoné desde los 7 meses cuando en mis brazos reclamaba a su madre hasta el día que me sacó a la calle con algunas de mis pertenencias cuando ya tenía 17 años. Nos sacó de una casa en la que yo estaba no por necesidad ni por venderla, como algunos ignorantes aseguran, aunque moralmente era mía. Estaba ahí solo para probar hasta dónde era capaz de llegar un hijo por la ambición y el dinero no trabajado ni merecido.”
“Aunque digan que la culpa siempre es nuestra, porque nosotros creamos a ese pobre ser perdido e incomprendido y somos los únicos responsables de sus malas decisiones y de sus consecuencias. No, no somos culpables del todo porque algunos tenemos las manos limpias y las conciencias tranquilas, porque nunca dejamos de hacer lo mejor por ellos, de darles amor, de brindarles un techo, un sustento, la mejor educación posible, aunque esta fuera desaprovechada y porque también hay combinación de acciones, genéticas fallidas o malas influencias que los llevan por la vida fácil y sin trabajo.”
“Siempre he sostenido que no es obligación solo por ser familiar o llevar sangres comunes el tener que llevarse bien, sentir amor o comunicación. Creo sinceramente que uno no escoge a la familia en la que se nace ni la que se hace, aunque esto no aminora la gran decepción que siento al haber fallado en educar y criar a mi tan martirizado y victimizado hijo José Emilio que quien muestra una vez más su afán por ser, existir o pertenecer ofendiendo, denostando y calumniando, siendo capaz de fingir una reconciliación con tal de llamar la atención de algunos medios para que le tiren algunas monedas, como ya lo había acotado su abuela Talina. Aún cuando él dice que recibe más de 100 mil pesos mensuales por concepto de herencias.”
“Pero por él solo siento tristeza, compasión y frustración que se ven atenuados porque tengo la conciencia en paz por haber intentado dar lo mejor. Jamás he robado 1 peso ni pedido algo que no me pertenezca por mi trabajo. Ese ha sido mi ejemplo y en su momento quizá será mi legado. Y no Emilio, no moriré solo, moriré acompañado por mi mujer, mis hijos, hijastros, nietos y tantas familias y amigos sembrados con amor quienes quizá me verán partir agradecidos por mi presencia en su vida.”
Es así como la carta de José María Fernández “El Pirru” no solo responde a las acusaciones de su hijo, sino que también expone las profundas diferencias entre ambos: mientras José Emilio lo acusa de condicionar la reconciliación al dinero, el padre lo retrata como un joven marcado por malas decisiones y ambiciones. El conflicto revela un choque de narrativas que, más allá de lo personal, refleja la complejidad de las relaciones familiares tras la pérdida de Mariana Levy.