Desde hace tres meses, el santuario Kawayo, Donde los Caballos Vuelven a Vivir, abrió sus puertas para rescatar y rehabilitar a caballos que fueron víctimas de maltrato, abandono y explotación. No obstante, el próximo 5 de septiembre se llevará a cabo su inauguración simbólica por parte de sus fundadores, Mike Flores y Arturo Islas Allende.
Miguel “Mike” Ángel Flores Serna, secretario general de Gobierno de Nuevo León, junto con el activista Arturo Islas Allende, crearon este santuario con el fin de enfrentar una de sus mayores preocupaciones: el combate al maltrato animal y la generación de un cambio real sin violencia.
Así, Kawayo nació de historias como las de Charlie Brown, Azabache, Galletita y otros caballos que llegaron al santuario lastimados, desnutridos, con heridas y graves secuelas tras haber sufrido abandono, explotación o maltrato.
Durante más de una década, Islas Allende se ha dedicado al activismo, la denuncia y la protección de la fauna mexicana, mientras que Mike Flores, apasionado de los caballos, ha tenido contacto con ellos durante muchos años. Al compartir sus experiencias, ambos concluyeron que denunciar es importante, pero rescatar, rehabilitar y dar una segunda oportunidad a los animales también forma parte de la solución.
Fue así como decidieron fundar el santuario Kawayo en Linares, Nuevo León, con la contribución de ambos. Mike Flores destinó al santuario una importante extensión del rancho de su familia, que funciona como espacio de libre pastoreo con atención veterinaria de primer nivel, alimentación y cuidados especializados.
Por su parte, Islas Allende aportó su experiencia en activismo y rescate de animales, además de su pericia en comunicación para convertir las historias de los ejemplares en una oportunidad de sensibilizar a la sociedad sobre estas problemáticas.
“Dos historias distintas. Una misma causa. Y una decisión: pasar de las palabras a la acción”, es lo que define a Kawayo, Donde los Caballos Vuelven a Vivir.
El 5 de septiembre se llevará a cabo la inauguración simbólica, en la que se buscará contar las historias de los caballos rescatados, mostrar el lugar donde ahora viven y cómo el santuario ha transformado sus vidas. Además, se pretende concientizar sobre el hecho de que, a pesar de los equinos rescatados, el maltrato animal sigue afectando a miles de ejemplares en México.
La inauguración busca precisamente narrar esas historias: mostrar de dónde vienen, lo que vivieron y cómo están cambiando sus vidas, pero también poner sobre la mesa una realidad que continúa afectando a miles de animales en el país.