Una red clandestina de venta de pases médicos para utilizar el carril Fast Lane opera en las inmediaciones de las garitas de Tijuana hacia California y llega a ofrecer los documentos hasta en 90 dólares, pese a que el costo oficial es de 420 pesos.
De acuerdo con una investigación de Infobae basada en información de Semanario Zeta, vendedores ambulantes, presuntos médicos y personas relacionadas con las casetas participan en la comercialización irregular de estos pases, utilizados para evitar las largas filas en los cruces fronterizos de Otay y San Ysidro.
El caso documentado de una ciudadana estadounidense identificada como Dora muestra cómo funciona el esquema. Después de esperar alrededor de dos horas en la garita de Otay y presentar documentación sobre una cirugía reciente, una enfermera le habría ofrecido el contacto de un supuesto médico para conseguir un pase. La operación se realizó completamente por teléfono y el precio inicial fue de 80 dólares, aunque finalmente acordaron 60 dólares. El pago se hizo mediante transferencia bancaria y posteriormente recibió el pase electrónico.
La investigación también documentó la venta de estos pases en las inmediaciones del Mercado Hidalgo, donde un vendedor ofrecía los documentos por alrededor de 65 dólares. El contacto se realizaba mediante un código QR que dirigía a WhatsApp y el pago podía hacerse mediante transferencia o en efectivo. Según la información publicada, ese vendedor estaría relacionado con un funcionario público que presuntamente le proporcionaba los pases a un precio menor para después revenderlos.
El secretario de Desarrollo Económico de Tijuana, Pedro Montejo Peterson, reconoció que existen irregularidades dentro del programa. Explicó que entre 20 y 30 cuentas son dadas de baja cada semana de manera definitiva por incumplir las reglas y señaló que algunos médicos registrados ni siquiera saben que sus cuentas están siendo utilizadas para comercializar pases.
Montejo Peterson también aseguró que no existe, hasta ahora, una denuncia formal contra algún funcionario por participar en este esquema. Sin embargo, reconoció que los pases son ofrecidos mediante Facebook, tarjetas de presentación y números telefónicos, además de que existen casos de cuentas clonadas.
El funcionario señaló que en las casetas de Otay y San Ysidro únicamente debería encontrarse personal de la Secretaría de Desarrollo Económico, policías municipales, agentes de tránsito o trabajadores de Movilidad, por lo que cuestionó la presencia de personal médico en las instalaciones.
Actualmente, el programa Fast Lane genera entre mil 500 y dos mil pases diarios, con un límite mensual de 60 mil. De acuerdo con las cifras citadas por Infobae, alrededor de 80 por ciento de los pases corresponden a la modalidad médica. El municipio obtiene aproximadamente 25 millones de pesos mensuales por el programa.
La demanda ha aumentado debido a la saturación de las garitas. Las filas para cruzar hacia Estados Unidos pueden alcanzar hasta nueve horas y el tráfico fronterizo registra un incremento de alrededor de 20 por ciento, situación que ha convertido el acceso preferencial en un negocio particularmente atractivo para quienes lo revenden.
Ante las irregularidades, la Sedeti mantiene la depuración del padrón y prepara medidas tecnológicas para dificultar la clonación de los pases. Montejo Peterson también adelantó que el número de pases no aumentará, con el argumento de evitar que el carril Fast Lane pierda su función por saturación.