Un grupo armado privó de la libertad a cinco hombres en el municipio de Ahome, Sinaloa, la mañana del 7 de febrero de 2026, durante un presunto ataque en la carretera Los Mochis–Ahome, entre el entronque con el ejido El Macapul. El hecho fue reportado por medios locales y confirmó la desaparición forzada de las víctimas, mientras una mujer que viajaba con ellos fue liberada horas después con signos evidentes de violencia.
Las cinco personas desaparecidas fueron identificadas como Luis Ramón Flores Ceballos de 38 años y su hijo Luis Armando Flores Vallejo de 19, originarios de Mazatlán; los hermanos Juan Antonio Soto Espain de 29 y José Ángel Soto Espain de 17, residentes de Los Mochis; así como Heriberto López Díaz de 30. Las autoridades estatales activaron de inmediato fichas de búsqueda y operativos de localización, aunque hasta ahora no se reportan resultados sobre el paradero de los hombres ni detenciones.
Familiares denunciaron que el grupo viajaba en un vehículo compacto procedente del puerto de Mazatlán con destino a la Villa de Ahome cuando fueron interceptados por hombres armados. Minutos después, la mujer que los acompañaba fue hallada abandonada en la vía, con múltiples lesiones, y trasladada para recibir atención médica. La Fiscalía General del Estado y la Comisión Estatal de Búsqueda han mantenido contacto con los familiares para avanzar en las investigaciones y solicitar información ciudadana que permita localizar a los desaparecidos.
Este suceso ocurre en un contexto de violencia e inseguridad persistente en Sinaloa, donde las desapariciones y secuestros se han convertido en hechos recurrentes. Apenas semanas antes, en el municipio de Concordia, al sur del estado, 10 trabajadores mineros fueron secuestrados, y al menos cinco de ellos fueron hallados sin vida en fosas clandestinas tras 18 días de búsqueda, en un caso que autoridades federales han relacionado con disputas entre grupos criminales.
Además, otras cuatro personas originarias del Estado de México fueron reportadas como desaparecidas en el puerto de Mazatlán, tras ser interceptadas mientras paseaban en vehículos recreativos, aunque las mujeres que los acompañaban fueron liberadas posteriormente.
Organizaciones civiles y colectivos de búsqueda han denunciado que la crisis de desapariciones en Sinaloa ha escalado en los últimos años, impulsada por luchas entre facciones del crimen organizado por el control de rutas, territorios y actividades ilícitas. Grupos como “Los Chapitos” y “Los Mayos” mantienen una violencia persistente que ha dejado miles de víctimas entre homicidios, secuestros y desapariciones sin resolver.
Hasta la fecha, autoridades locales no han ofrecido un parte oficial completo sobre la investigación en Ahome, ni detalles sobre posibles líneas de seguridad o estrategias para detener a los responsables. Las familias de los desaparecidos continúan clamando por justicia y la pronta aparición de sus seres queridos.