La mañana del 18 de febrero comenzó como cualquier otra para Brenda Aguilar Guadalupe. Tenía 21 años, sueños por cumplir y un turno por iniciar como laboratorista en el Hospital Santa Anita, en Tepotzotlán, Estado de México.
Eran alrededor de las 6:20 o 6:30 cuando salió de su casa, en la colonia Santa María Tianguistengo, en Cuautitlán Izcalli. Iba vestida con uniforme quirúrgico rosa claro y tenis blancos. Como cada día se dirigía a la parada donde tomaba la combi rumbo al hospital. Pero esta vez no llegó.
Nunca abordó el transporte. Nunca entró a trabajar.
Minutos después el silencio comenzó a cuestionar. Brenda no respondía mensajes y su ausencia encendió la alarma entre sus familiares. Vecinos relataron que esa mañana escucharon gritos en la calle. Al asomarse solo alcanzaron a ver las luces de un vehículo del que no pudieron distinguir características. Después todo quedó en calma. Una calma inquietante.
Para su familia no hay duda: Brenda no se fue por voluntad propia. Era responsable, tenía una rutina fija y jamás había faltado sin avisar. Además, testigos aseguran que ni siquiera alcanzó la ruta habitual que tomaba todos los días.
Su madre, Ingrid Guadalupe, ha encabezado la búsqueda. Entre denuncias y recorridos, señala que los avances oficiales han sido escasos. Afirma que los videos del sistema de videovigilancia C4 fueron solicitados desde el primer fin de semana tras la desaparición, pero hasta ahora no han recibido el material. Gran parte de los indicios, asegura, los han reunido ellos mismos, siguiendo pistas que solo los conducen a la zona del Barrio de la Luz, cerca de su domicilio.
Brenda mide aproximadamente 1.60 metros, es de complexión delgada, piel morena clara y ojos café oscuro. Tiene el cabello negro, largo hasta la cintura. Como señas particulares tiene tatuajes en el brazo izquierdo, uno en el pecho del lado izquierdo con figura de guadaña y otro en la pierna derecha.
A una semana de su desaparición la desesperación de sus allegados se transformó en protesta. Familiares, amigos y colectivos que buscan a personas desaparecidas se manifestaron en la caseta de peaje de Tepotzotlán, sobre la autopista México–Querétaro. Frente a la exigencia de respuestas a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, levantaron las plumas y permitieron el paso libre a los automovilistas. Entre pancartas y fichas de búsqueda con el rostro de Brenda, repitieron el mismo mensaje: “Viva se la llevaron, viva la queremos”.
Hasta ahora no existe confirmación oficial sobre su paradero ni sobre posibles responsables. La investigación continúa abierta.