En las próximas horas, miles de personas voltearán a ver la Luna con la sensación de que está más grande, más brillante y más cercana de lo habitual. Las redes sociales ya comienzan a llenarse de fotos, videos y comparaciones donde parece dominar el horizonte, generando asombro, sorpresa y una pregunta recurrente: ¿por qué se ve así?
🧿 Misticismo, creencias y emociones bajo el mismo cielo
En comunidades, chats y perfiles de todo México ya se encuentran preparados para comenzar rituales, “limpia tu casa y deshazte de todo lo que ya no necesitas”.
Las conversaciones sobre la Luna se mezclan con relatos personales, creencias ancestrales y sensaciones fuertes: hay quienes sienten que la energía lunar influye en el ánimo, en los sueños e incluso en decisiones importantes de la vida.
No es raro encontrar historias de personas que planifican rituales de introspección, limpieza o manifestación emocional bajo la luz de la Luna llena. Para muchos, la Luna no es solo un cuerpo celeste: es símbolo de renovación, de despertar y de poder interior.
🌎 Pero… ¿qué dice la ciencia de todo esto?
El espectáculo lunar que vivimos y viviremos en México este 2026 tiene explicaciones claras —y fascinantes— desde la astronomía. El domingo 1 de febrero tuvimos la llamada Luna de Nieve, la segunda luna llena del año, visible en todo el país y bautizada así por antiguas tribus del hemisferio norte debido al clima invernal de esa época.
Pero la Luna no se detiene ahí: este año también nos traerá eventos astronómicos espectaculares, como un eclipse lunar total el 3 de marzo de 2026, cuando la Tierra proyectará su sombra sobre la Luna tiñéndola de tonos rojizos; una superluna en varias fechas, cuando nuestro satélite se acerque más a la Tierra y se vea hasta un 14 % más brillante; y hasta una rareza conocida como Luna Azul —dos lunas llenas en un mismo mes— que ocurrirá en meses posteriores.
De acuerdo con la NASA, la Luna no aumenta de tamaño, sino que se percibe más grande cuando está cerca del horizonte, un efecto óptico conocido como ilusión lunar. Nuestro cerebro la compara con edificios, árboles o montañas, lo que hace que parezca descomunal.
Ya sea como fenómeno astronómico o como símbolo cargado de energía, la Luna se disfruta igual: una oportunidad única de mirar al cielo y sentirnos conectados con algo más grande que nosotros.