La Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Aguascalientes abrió una investigación interna luego de que en redes sociales se difundiera un video en el que aparecen dos integrantes de la corporación, uno de ellos presuntamente ejerciendo diversas conductas físicas contra una compañera.
En las imágenes, captadas aparentemente en plena vía pública, se observa al elemento policial jalando del cabello a la mujer, mordiéndole el rostro, golpeándola y realizando tocamientos en zonas íntimas. El material generó cuestionamientos entre usuarios de redes sociales y llevó a la autoridad municipal a revisar lo ocurrido.
De acuerdo con las versiones que circulan en plataformas digitales, ambos policías tendrían una relación sentimental. Sin embargo, este supuesto vínculo ha provocado un debate sobre la manera en que se ha interpretado el contenido del video, pues algunas publicaciones han intentado presentar las acciones como un supuesto “juego” entre una pareja.
Ante ello, resulta necesario señalar que una relación sentimental no implica consentimiento automático para cualquier contacto físico. El consentimiento debe existir de manera libre y específica en cada interacción, y el video, por sí solo, no permite establecer si la mujer estuvo de acuerdo con las conductas que aparecen en las imágenes.
La difusión de este tipo de grabaciones también ha generado preocupación por la posible normalización de comportamientos violentos bajo el argumento de que se trata de una dinámica privada o de la manera en que “se llevan” dos personas.
La investigación de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal será la que permita determinar qué ocurrió, bajo qué circunstancias se desarrollaron los hechos y si existe alguna responsabilidad administrativa o de otra naturaleza por parte de los elementos involucrados.
Mientras se esclarece el caso, el material continúa circulando en redes sociales, donde usuarios han exigido que las autoridades actúen con perspectiva de género y que cualquier posible conducta de violencia contra una mujer no sea minimizada por la existencia de una relación sentimental.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de investigar y sancionar, cuando corresponda, cualquier conducta violenta, particularmente cuando está involucrado personal encargado de garantizar la seguridad de la ciudadanía.