La Iglesia Católica, a través de la editorial Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, hizo un llamado a escuchar y acompañar a las familias de desaparecidos que se dedican a buscarlos a lo largo de la República Mexicana. El llamado de la Iglesia llegó en un contexto de crisis, ya que en el país se tiene un registro de más de 133 mil personas desaparecidas o no localizadas.
En el texto titulado “Las familias buscadoras necesitan una sociedad que las escuche” se recalcó que la crisis de desaparecidos que atraviesa el país no debe ser normalizada, pues detrás de cada ficha compartida en redes sociales, de una mujer que sostiene una fotografía en una marcha o de una madre que cava con sus propias manos en un terreno baldío, existe una familia o una comunidad rota a causa de una herida muy dolorosa.
Se explicó que, para hablar de personas desaparecidas, debemos comprender que se trata de ausencias que “duelen todos los días” y que, además, sus familiares viven atrapados en la esperanza e incertidumbre de poder encontrarlos.
En su editorial informaron que, como parte del acompañamiento que realiza la Arquidiócesis Primada de México hacia familias buscadoras, se sostuvo un encuentro con representantes de colectivos. En esta reunión, los activistas compartieron que viven con cansancio emocional, lo que les provoca sentirse atrapados en promesas que no saben si van a cumplirse y en acciones que terminan por ampliar su frustración.
Así como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su preocupación por las labores que realizan las familias buscadoras, Desde la Fe explicó que estos colectivos realizan jornadas de búsqueda sin acompañamiento de instituciones, por lo cual se pone en riesgo su vida y salud. Además, sufren ansiedad, estrés, depresión e inestabilidad económica. Advirtieron que nadie debe atravesar un dolor así.
Por otro lado, señalaron que las familias deben enfrentar la indiferencia, el prejuicio y el abandono institucional que acompañan a esta problemática, por lo que dijeron que es indispensable que las autoridades actúen con responsabilidad, eficacia y sensibilidad, pues las familias necesitan ser escuchadas.
Explicaron que la justicia para los detenidos no puede quedarse atrapada en burocracia o en discursos que “se anuncian con fuerza, pero que no terminan traduciéndose en resultados que den certeza a las familias buscadoras”. Así que exhortaron a que la ciudadanía no sea indiferente ante el dolor ajeno que atraviesan los familiares de desaparecidos y, al contrario, los acompañe, escuche y sostenga.
La semana pasada, la CIDH emitió un informe denominado “Desaparición de Personas en México”, en el que recalcó que la crisis humanitaria de desapariciones en México comenzó desde 2018 y que actualmente se tiene registro de 128 mil personas desaparecidas y 70 mil cuerpos que se encuentran bajo custodia del Estado mexicano, pues no han sido identificados.
En dicho documento también se planteó lo que el Comité contra la Desaparición Forzada señaló en su informe: llevar la crisis que vive México ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, debido a que las desapariciones responden a características de crímenes de lesa humanidad.