En un esfuerzo por garantizar la seguridad nacional y el desarrollo pacífico de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), a través de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), anunció la implementación de un blindaje operativo que restringirá por completo el espacio aéreo sobre la Ciudad de México y su zona metropolitana.
La medida, coordinada de manera estrecha con las autoridades aeronáuticas civiles, se ejecutará con motivo del partido inaugural entre México y Sudáfrica, el cual tendrá lugar en el Estadio Ciudad de México (antes, Estadio Azteca). El plan de contingencia contempla el despliegue de tecnología militar de última generación para la detección de amenazas, así como protocolos de interceptación inmediata en caso de violaciones al perímetro.
La suspensión de operaciones aéreas civiles se concentrará en un período diseñado para interferir lo menos posible con el tráfico comercial habitual, pero garantizando la máxima protección durante los momentos cumbre del evento de apertura.
Esta restricción total estará vigente entre las 12:30 y las 13:15 horas (tiempo del centro de México), y la zona de exclusión abarca un perímetro de 30 millas náuticas (equivalentes a 55.5 kilómetros), tomando como epicentro las coordenadas del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Este radio cubre la totalidad de la capital del país y extensas zonas del Estado de México y entidades colindantes.
Durante el lapso de 45 minutos, ninguna aeronave civil, comercial o privada que no cuente con una autorización expresa y previa del Estado Mayor Conjunto podrá sobrevolar los cielos de la zona delimitada.
Por otro lado, una de las principales preocupaciones de las fuerzas de seguridad es el uso de vehículos aéreos no tripulados (drones) por parte de los aficionados, medios de comunicación no acreditados o posibles agentes disruptivos. Para disminuir este riesgo, el Primer Batallón de Respuesta a Emergencias de la Defensa desplegará un operativo preventivo contra drones.
El protocolo militar establece el uso de sistemas de interferencia electrónica perjudicial, que operarán bajo una estrategia de doble banda de frecuencia: la primera, dedicada exclusivamente al monitoreo, escaneo e identificación en tiempo real de todas las señales radioeléctricas en el área. Esto permitirá diferenciar de inmediato los equipos de transmisión oficiales de aquellos que operan en la clandestinidad.
La segunda se realizará una vez que se haya detectado un dron invasor: se emitirá una señal de interferencia dirigida que interrumpirá el enlace entre el piloto y el aparato. Tecnológicamente, esto forzará al dispositivo a entrar en un estado de vuelo estático (congelado en el aire) o activará su protocolo de emergencia de retorno automático al punto de despegue originario, impidiendo que se aproxime al estadio o a los corredores oficiales.