El Instituto Nacional de Antropología activó su protocolo de gestión de incidentes cibernéticos, después de que el periodista Ignacio Gómez Villaseñor, colaborador de La Saga, difundió en sus redes sociales que un grupo de hackers había vulnerado los sistemas de la institución y filtró 1.3 gigabytes de documentos personales estudiantes beneficiarios de becas.
De acuerdo con Gómez Villaseñor, la filtración no solo incluyó la filtración de credenciales estudiantiles, sino que también se comprometieron CURPs, comprobantes de domicilio, estados de cuenta bancarios con movimientos, saldos y transferencias al detalle. Señaló que los documentos corresponden a los estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología (ENAH) que se inscribieron al Programa de Becas Artísticas y Culturales.
Tras darse a conocer dicha filtración, el INAH publicó una tarjeta informativa el pasado 6 de agosto en el que explicó que especialistas realizaron una revisión exhaustiva a los servidores, sistemas y equipos de cómputo para poder determinar el alcance del hackeo y revisar la integridad de la infraestructura tecnológica.
La institución aseguró que tras las verificaciones se comprobó que no existen indicios de una vulneración a los sistemas del INAH, además descartó la existencia de un ataque que pudiera comprometer directamente su infraestructura.
No obstante, el INAH puntualizó que en dichas revisiones, se detectó “actividad irregular relacionada con el uso de una cuenta con privilegios de administrador”, que se habría utilizado desde la red interna del mismo instituto. Esto permitió la identificación de evidencia de una presunta extracción indebida de información, pero no se detalló qué tipo de datos fueron involucrados.
Debido a la posible comisión de un delito, el INAH mencionó que había presentado una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República, que será la encargada de realizar las investigaciones correspondientes y dijo que se dará seguimiento a todas las acciones legales que correspondan a la identificación de los posibles responsables y así, sancionar los actos.
Por su parte, el periodista Gómez Villaseñor reiteró que no era el primer hackeo que compromete datos personales bajo resguardo del INAH. Aseguró haber tenido contacto con algunas de las víctimas del hackeo, con las que en conjunto corroboraron la información que se filtró. “Que siga ocurriendo no es casualidad, es negligencia”, agregó el comunicador.