Un video del senador morenista Saúl Monreal Ávila cantando el clásico “Agujetas de Color de Rosa” terminó desatando una fuerte polémica en redes sociales, no por la canción, sino por la presencia de simbología nazi visible durante la grabación.
Las imágenes comenzaron a circular en plataformas como X y TikTok, donde se observa al legislador interpretando el tema acompañado por una agrupación identificada en publicaciones digitales como “The Bad Man”, presuntamente ligada a la escena punk y skinhead de Zacatecas. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue que uno de los músicos portaba una esvástica, símbolo históricamente asociado al nazismo.
La escena provocó críticas inmediatas. Usuarios acusaron al senador de “normalizar” o “banalizar” símbolos relacionados con uno de los periodos más oscuros del siglo XX, mientras otros defendieron que el video habría sido grabado en un contexto musical y no político. Hasta el momento, el senador no ha emitido un posicionamiento público detallado sobre la controversia.
Aunque en redes algunos calificaron directamente al grupo como “nazi”, hasta ahora no existe evidencia pública concluyente de que la banda pertenezca formalmente a una organización neonazi. Lo que sí quedó documentado es la aparición de la simbología durante la grabación.
La polémica también abrió un debate sobre el verdadero origen de la swastika, símbolo milenario que existía mucho antes del ascenso del nazismo en Alemania.
La swastika tiene raíces antiguas en culturas de Asia y Europa. Su nombre proviene del sánscrito svastika, relacionado con bienestar, prosperidad y buena fortuna. En religiones como el hinduismo, budismo y jainismo continúa utilizándose como símbolo espiritual y positivo.
Sin embargo, en el siglo XX el régimen de Adolf Hitler adoptó una versión específica del símbolo para representar la ideología nazi. La diferencia más reconocible es que la esvástica nazi aparece inclinada a 45 grados, en color negro dentro de un círculo blanco y sobre fondo rojo.
Tras el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, esa variante quedó asociada mundialmente con el antisemitismo, el odio racial y el genocidio perpetrado por el régimen nazi.
Por ello, aunque la swastika original posee un significado ancestral distinto, la utilización de la versión nazi continúa generando indignación y rechazo en gran parte del mundo occidental, especialmente cuando aparece en figuras públicas o contextos políticos.