La madrugada del domingo 17 de mayo, un ataque armado perpetrado dentro de una vivienda en la comunidad de Texcalapa, perteneciente al municipio de Tehuitzingo, en la Mixteca de Puebla, dejó un saldo de 10 personas asesinadas, entre ellas una bebé y varios menores de edad. El caso ha generado conmoción en el estado debido a la magnitud de la masacre y a las primeras líneas de investigación que apuntan a un conflicto familiar como posible móvil.
De acuerdo con información confirmada por la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla y la Fiscalía General del Estado, policías municipales acudieron al inmueble tras recibir una llamada de auxilio alrededor de las 01:55 horas, luego de que vecinos reportaran múltiples detonaciones de arma de fuego. Al llegar al domicilio encontraron a varias personas con impactos de bala y a una mujer gravemente herida, quien murió mientras era trasladada a un hospital.
Las autoridades estatales confirmaron que entre las víctimas había seis hombres, tres mujeres y una menor de edad, aunque diversos reportes locales señalan que entre los fallecidos también había otros menores y una bebé de apenas unos meses de nacida.
La fiscal general de Puebla, Idamis Pastor Betancourt, informó públicamente que la principal línea de investigación está relacionada con un conflicto familiar. Según detalló, seis de las víctimas pertenecían al mismo núcleo familiar y las otras cuatro eran trabajadores del rancho o de la propiedad donde ocurrió el ataque. La funcionaria indicó que los primeros indicios apuntan a disputas internas y posibles diferencias relacionadas con temas patrimoniales o personales entre familiares.
A pesar de ello, la Fiscalía aseguró que no se descarta ninguna otra hipótesis y que continúan las diligencias ministeriales para esclarecer completamente los hechos. Personal pericial realizó el levantamiento de los cuerpos, inspecciones balísticas y entrevistas con vecinos y familiares para integrar la carpeta de investigación. Hasta el momento no se han reportado personas detenidas.
Medios locales señalaron que hombres armados irrumpieron en la vivienda y dispararon directamente contra quienes se encontraban al interior. Algunas versiones preliminares incluso mencionan que varias víctimas fueron encontradas atadas de manos, aunque este dato no ha sido confirmado oficialmente por la Fiscalía estatal.
Tras la masacre, elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal desplegaron un operativo de seguridad en Tehuitzingo y comunidades cercanas para tratar de ubicar a los responsables y reforzar la vigilancia en la región de la Mixteca poblana.