Los diputados federales de Movimiento Ciudadano, Sergio Gil y Laura Ballesteros, llevaron una cubeta con chapopote al recinto de la Cámara de Diputados como forma de protesta y para exigir acciones ante el derrame de hidrocarburos que ha afectado las costas del Golfo de México durante las últimas semanas.
El material, que según los legisladores en la playa Barra de Chachalacas, en el municipio de Úrsulo Galván, Veracruz, fue presentado dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro junto con otro recipiente más pequeño. Ambos estaban etiquetados con la frase “gotitas de chapopote”, en referencia a declaraciones previas de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien había minimizado el problema al referirse a los residuos de hidrocarburo en las playas con esa expresión.
Durante su intervención, Sergio Gil señaló que el derrame ha provocado afectaciones en distintos puntos del litoral del Golfo de México y acusó a las autoridades de intentar minimizar la magnitud del problema ambiental. El legislador aseguró que la contaminación comenzó a impactar primero a Tabasco, posteriormente a Veracruz y Tamaulipas, e incluso afirmó que ya se observan efectos en la costa de Texas, en Estados Unidos.
Gil criticó lo que calificó como una falta de respuestas claras por parte de las autoridades y acusó que, en lugar de atender la emergencia ambiental, se han presentado “pantallas mediáticas” y distracciones para evitar enfrentar el problema. También señaló que hasta el momento no existe un apoyo real para los pescadores, prestadores de servicios turísticos y comunidades costeras que dependen de la actividad marítima y que han resultado afectadas por la presencia de hidrocarburo en el mar y en las playas.
El diputado veracruzano afirmó que las consecuencias económicas ya se han hecho visibles, particularmente durante el periodo vacacional de Semana Santa. De acuerdo con sus declaraciones, la afluencia de visitantes y el consumo de productos del mar disminuyeron debido a la preocupación generada por la contaminación. Señaló que no se implementó una campaña suficiente para informar o tranquilizar a la población sobre el consumo de pescado ni sobre las condiciones ambientales en la región.
En su mensaje, Gil sostuvo que, aunque la gobernadora Rocío Nahle no es responsable directa de la refinería Olmeca de Dos Bocas ni del origen del derrame, su falta de actuación y de respuesta oportuna ha contribuido a agravar la situación. Afirmó que esto ha provocado una doble afectación para la población veracruzana, tanto ecológica como económica.
Los legisladores señalaron que la cubeta con chapopote fue llevada como un “regalo” simbólico para las autoridades y como una forma de presionar para que el Congreso atienda el problema con mayor urgencia. Además, insistieron en la necesidad de que la titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente comparezca ante la Cámara de Diputados para explicar el origen del derrame, sus consecuencias y las acciones de remediación que se están implementando.
El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México ha generado preocupación entre comunidades costeras, organizaciones civiles y pescadores desde principios de marzo, cuando comenzaron a reportarse manchas de chapopote en playas del sur de Veracruz y del norte de Tabasco. Con el paso de las semanas, residuos de petróleo han continuado llegando a distintos puntos del litoral, lo que ha provocado afectaciones ambientales y económicas.
Diversas organizaciones han señalado que la contaminación podría extenderse a más de 900 kilómetros de costa en el Golfo de México, afectando ecosistemas marinos, manglares, arrecifes y fauna marina. También se han documentado casos de tortugas, peces y otras especies muertas en algunas zonas costeras, lo que ha incrementado la preocupación por el impacto ecológico del derrame.