La misión Artemis II marca un momento histórico en la exploración espacial al representar el regreso de astronautas al entorno de la Luna por primera vez en más de medio siglo. El lanzamiento se realizó ayer desde el Centro Espacial Kennedy a bordo del cohete Space Launch System, el sistema de lanzamiento más potente desarrollado por la NASA en la actualidad. Esta misión forma parte del programa Programa Artemis, cuyo objetivo es restablecer la presencia humana en la Luna y sentar las bases para futuras misiones a Marte.
El despegue se realizó a las 16:24, hora del centro de México, con la nave Orion, que transporta a cuatro astronautas en una misión de aproximadamente diez días alrededor de la Luna. Se trata del primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre desde el final del programa Programa Apolo en 1972, cuando la misión Apollo 17 marcó la última vez que seres humanos viajaron al entorno lunar.
La tripulación está formada por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen. Cada uno aporta experiencia previa en aviación o vuelos espaciales y la misión representa varios hitos históricos: Koch será la primera mujer en viajar hacia la Luna, Glover el primer astronauta afrodescendiente en participar en una misión lunar y Hansen el primer astronauta canadiense y el primer no estadounidense en formar parte de una expedición de este tipo.
Tras el lanzamiento, la nave entró en una órbita alta alrededor de la Tierra donde los astronautas permanecen aproximadamente 24 horas mientras el equipo de control de misión revisa los sistemas de la cápsula Orion. Durante esta fase se verifican elementos críticos como soporte vital, navegación, comunicaciones y control de la nave. Una vez confirmada la operación segura de los sistemas, los astronautas ejecutarán la maniobra conocida como inyección translunar, en la que los motores de la nave se encienden durante cerca de cinco minutos y cincuenta segundos para acelerar la nave hasta escapar de la gravedad terrestre y dirigirse hacia la Luna.
El recorrido seguirá una trayectoria denominada “retorno libre”, lo que significa que la gravedad lunar desviará la nave alrededor del satélite natural para que regrese automáticamente a la Tierra sin necesidad de grandes correcciones de trayectoria. Durante el punto más lejano de la misión, la nave se alejará a más de 400 mil kilómetros de la Tierra y pasará varios miles de kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna, una región que nunca es visible desde nuestro planeta.
El sobrevuelo lunar está previsto entre la noche del 6 y el 7 de abril. Durante este momento los astronautas podrán observar directamente la cara oculta del satélite y capturar nuevas imágenes de la Tierra emergiendo sobre el horizonte lunar, una escena que recuerda a la histórica fotografía “Earthrise” tomada durante las misiones Apolo. Tras completar la trayectoria alrededor de la Luna, la nave iniciará su regreso a la Tierra y se espera que americe en el océano Pacífico alrededor del 10 u 11 de abril, donde será recuperada por la Marina de Estados Unidos.
El cohete Space Launch System que impulsó esta misión mide más de 98 metros de altura y genera alrededor de 8.8 millones de libras de empuje al momento del despegue, lo que lo convierte en uno de los vehículos espaciales más potentes jamás construidos.
La nave Orion, por su parte, está diseñada para transportar astronautas en misiones de espacio profundo. Con un tamaño aproximado similar al de una pequeña casa rodante, cuenta con sistemas de soporte vital, paneles solares y un módulo de servicio construido en colaboración con la Agencia Espacial Europea que proporciona propulsión, energía y recursos básicos como agua y oxígeno.
Artemis II evaluará desde el comportamiento de los astronautas en el espacio profundo hasta la navegación, comunicaciones y protección contra radiación fuera de la órbita terrestre. Los datos obtenidos servirán para preparar la misión Artemis III, prevista para finales de la década, que buscará llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar por primera vez desde el siglo XX.