Después de siete largos y terribles años de una búsqueda incansable, este 2 de abril, Ceci Flores, líder y fundadora del Colectivo Madres Buscadoras de Sonora, por fin le pudo dar una digna sepultura y un último adiós a los restos que encontró de su hijo desaparecido Marco Antonio.
Marco Antonio desapareció en Bahia de Kino en el mismo Hermosillo, Sonora; un día 4 de mayo del año 2019, cuando un comando de hombres armados lo levantó por la fuerza.
Y no fue, sino hasta el 24 de marzo del 2026, que finalmente en medio de un predio de la carretera 26, exactamente en el kilómetro 46 de la Ciudad de Hermosillo; Ceci Flores con la ayuda de su Colectivo de Madres Buscadoras y la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, lograron encontrar algunos de los restos óseos de Marco Antonio.
Ahora, a 10 días de la localización de los restos, durante los cuales se realizaron las investigaciones forenses correspondientes y por medio de las cuales se pudo confirmar la identidad de los mismos; este 2 de abril en el cementerio del norte de Hermosillo, en presencia de familiares, amigos y compañeras de su colectivo; finalmente Ceci Flores sepultó a su hijo.
“Te buscamos con las manos, con el alma y con el corazón hecho pedazos durante 7 años. Vivimos el infierno de no saber dónde estabas. Siete años de lucha de lágrimas y de gritar tu nombre. Para nosotros nunca fuiste un caso, nunca fuiste un número”, dijo Milagros Valenzuela Flores, hija de Cecilia y hermana de Marco Antonio.
El sepelio fue custodiado por elementos de la Guardia Nacional y la Policía Estatal, quienes establecieron un perímetro de seguridad con el fin de evitar percances en el momento.
“Aquí no se acaba la búsqueda, la búsqueda sigue porque tengo otro hijo y porque tenemos miles de desaparecidos que buscar”, declaró Ceci Flores.
Al panteón arribaron grupos musicales quienes a las 5 de la tarde, comenzaron a entonar canciones como Cruz de Madera y La Muerte de un Pobre, como una forma de celebrar que los restos de Marco Antonio, por fin llegaron a su destino.
Tras ser secuestrado por un convoy armado en el 2019, hoy yace en lo que su madre describe como “un lugar digno”.