La conducta de los representantes populares en la máxima tribuna del Congreso ha vuelto a quedar bajo el escrutinio público, esta vez no por la profundidad de sus debates, sino por un descuido de etiqueta que ha opacado la agenda legislativa. Yoloczin Domínguez Serna, diputada local por Morena y figura relevante en la política guerrerense, protagonizó un momento que rápidamente se tornó viral en redes sociales, donde la crítica ciudadana no se hizo esperar ante lo que muchos consideraron una falta de respeto al recinto legislativo.
Durante una sesión ordinaria en el Congreso, previo a iniciar su intervención, los micrófonos abiertos traicionaron la privacidad de la diputada y su equipo cercano. En el video difundido ampliamente por plataformas como X (antes Twitter) y compartido por diversos medios de comunicación locales, se escucha claramente la coordinación de un pequeño grupo de legisladoras para resolver un dilema cotidiano pero inapropiado para el momento: qué hacer con el chicle que la diputada tenía en la boca. Entre susurros audibles, se percibe la sugerencia de una compañera de bancada instándola a tirarlo o pegarlo a un costado del podio.
Las imágenes muestran el instante en que Domínguez Serna, tras la breve deliberación sobre el destino de la goma de mascar, opta por adherirla discretamente a la estructura de la tribuna, justo antes de tomar la palabra. Este gesto, captado por las cámaras de la transmisión oficial, generó una inmediata ola de comentarios negativos que cuestionan la educación y la pulcritud de los legisladores en el ejercicio de sus funciones. Aunque se informó que la diputada retiró el desecho al finalizar su participación, el daño a su imagen pública ya estaba hecho, convirtiendo el incidente en el tema principal de conversación por encima del contenido de su propuesta.
Irónicamente, tras el incidente del chicle, la diputada procedió a presentar una iniciativa enfocada en la salud mental para las escuelas de Guerrero. En su discurso, Domínguez Serna enfatizó la urgencia de implementar programas preventivos y de atención psicológica en los planteles educativos, argumentando que el bienestar emocional de los estudiantes es fundamental para el desarrollo social y la reducción de la violencia. La legisladora, quien ha desempeñado cargos de importancia como la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), buscaba con esta propuesta elevar el estándar de atención a los jóvenes, sin embargo, la seriedad de su exposición contrastó radicalmente con el momento previo.
Este desliz se suma a una lista de situaciones similares protagonizadas por integrantes del partido Morena que han alimentado la narrativa de sus detractores sobre una supuesta falta de institucionalidad. Ejemplos como el del senador Alejandro Armenta, quien en su momento confundió términos legislativos básicos, o los constantes descuidos de legisladores que han dejado cámaras encendidas en situaciones comprometedoras durante sesiones virtuales, han sido utilizados para criticar la profesionalización del partido en el poder. En el caso de Guerrero, el episodio de Yoloczin Domínguez refuerza la percepción de una clase política que, en ocasiones, olvida la solemnidad que exige el Palacio Legislativo.
Al final del día, mientras se proponen soluciones a problemas estructurales de la sociedad, como la salud mental, el comportamiento personal de los funcionarios públicos sigue siendo el filtro a través del cual la ciudadanía juzga su capacidad y su compromiso. La infraestructura del Congreso quedó a salvo, pero la seriedad parlamentaria recibió un nuevo golpe ante la mirada de miles de internautas que no perdonaron el "momento del chicle" en la tribuna.