Durante años, las autoridades sostuvieron que debido a supuestas fallas técnicas no existían grabaciones de las cámaras de vigilancia del Palacio de Justicia de Iguala en la noche que desaparecieron los 43 normalistas de Ayotzinapa; a casi 12 años del suceso, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la existencia de imágenes que captaron el último rastro de los estudiantes, pero que se instruyó su ocultamiento.
Debido a esta nueva línea de investigación sobre el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Rural Raúl Isidro Burgos, ubicada en Ayotzinapa, Guerrero, el 6 de agosto se llevó a cabo la detención de Ángel Aguirre Rivero, exgobernador de Guerrero, por su presunta participación en el ocultamiento de evidencias relacionadas con la localización de los normalistas que fueron vistos por última vez el 26 de septiembre de 2014.
La FGR detalló que las grabaciones del Palacio de Justicia fueron sustraídas y entregadas de manera directa al entonces mandatario del estado, esto bajo sus propias instrucciones. La dependencia calificó este acto como una operación para desaparecer una de las pruebas más importantes del caso.
En la investigación de la fiscalía se detalló que las grabaciones captaron imágenes del autobús Estrella de Oro 1531, uno de los cinco vehículos en los que los estudiantes normalistas de Ayotzinapa viajaron esa noche. Ubicadas al exterior del Palacio, las cámaras 12 y 15 captaron el momento preciso en que dicho autobús fue detenido.
Sin embargo, estas grabaciones nunca llegaron a la investigación inicial para dar con la localización de los 43 desaparecidos, en las versiones oficiales de 2014 explicaron que la falta de video de las cámaras de vigilancia se debían a una coartada técnica, o sea una falla en el sistema.
La agencia de investigación Forensic Architecture, comisionada por el Equipo Argentino de Antropología Forense, y el Centro ProDH reconstruyeron el caso y detallaron que el autobús 1531 presuntamente partió de la Central Camionera de Iguala alrededor de las 21:20 horas, encabezando un convoy de cuatro autobuses que se dirigían al norte de la ciudad. Este era seguido por los camiones: Costa Line 2012 y 2510, y el Estrella de Oro 1568.
A solo diez minutos de partir, policías municipales intentaron bloquear el convoy con disparos al aire en la calle Galeana. Ahí, el autobús 1531 se separó de los otros vehículos y tomó una ruta hacia el este de la ciudad.
A las 21:40 horas el autobús 1531 fue interceptado bajo un puente ubicado frente al Palacio de Justicia de Iguala, donde patrullas de la Policía Municipal, ministeriales, de la Policía Federal y otras unidades formaron un cerco alrededor del camión. Además, en la investigación se incluyó la presencia de un agente de inteligencia militar que habría tomado fotografías con su celular.
Los policías habrían utilizado gas lacrimógeno para que los estudiantes descendieran del camión y posteriormente, entre 12 y 15 de ellos fueron golpeados. Los estudiantes fueron subidos a vehículos policiales y trasladados en dirección a Chilpancingo.
Todos estos movimientos habrían quedado captados en las cámaras 12 y 15 del Palacio, por lo que fueron las últimas imágenes captadas de los normalistas antes de su desaparición. De acuerdo con la información, en ese entonces, el GIEI de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos supo de la existencia de las grabaciones a través de una magistrada de Iguala y de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, pues ambas expusieron haberlas visto.
El GIEI realizó la solicitud formal a la entonces Procuraduría General de Justicia para que se investigara el paradero del material, sin embargo, encontró que la dependencia nunca se interesó en indagar si existían esas pruebas, a tan solo diez meses de lo ocurrido. Además, a pesar de que el GIEI confirmó la existencia de las imágenes estas nunca aparecieron.