La polémica en torno a Morena volvió a encenderse en las calles de la Ciudad de México. En distintos puntos de la capital comenzaron a aparecer lonas y mensajes con la frase “Sin narcos partidos”, acompañadas de críticas directas al partido guinda, mientras usuarios en redes sociales y actores de oposición impulsaron nuevamente el calificativo de “narcopartido” tras las acusaciones contra personajes ligados al gobierno de Sinaloa.
El debate se intensificó luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazara públicamente que Morena tenga vínculos con el crimen organizado y negara que el movimiento pueda ser considerado un “narcopartido”. La mandataria también confirmó que fueron congeladas de manera preventiva cuentas relacionadas con el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otras personas señaladas por autoridades estadounidenses.
Las lonas colocadas en avenidas y puentes peatonales de la CDMX generaron reacciones encontradas. Mientras simpatizantes de Morena acusaron una campaña de guerra sucia y desinformación, sectores opositores defendieron la colocación de propaganda argumentando que se trata de libertad de expresión y protesta política. Incluso en redes sociales se viralizaron mensajes cuestionando que quienes dicen defender la libre expresión ahora busquen retirar las lonas incómodas para el oficialismo.
La controversia ocurre en medio de la presión política que enfrenta Morena por las investigaciones abiertas en Estados Unidos contra exfuncionarios y figuras cercanas al gobierno sinaloense. De acuerdo con reportes recientes, la Unidad de Inteligencia Financiera y la banca mexicana activaron bloqueos preventivos de cuentas para evitar posibles riesgos financieros y cumplir mecanismos internacionales de cooperación.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum insistió en que las medidas financieras no significan culpabilidad y sostuvo que su gobierno no protegerá a nadie en caso de comprobarse delitos. También acusó que existe una narrativa impulsada desde la oposición para golpear políticamente a Morena rumbo a los próximos procesos electorales.
En paralelo, dirigentes y legisladores de oposición han elevado el tono del discurso, exigiendo investigaciones más profundas y señalando que el caso Rocha Moya representa un golpe severo para la imagen del partido gobernante.
La disputa ya no solo se libra en conferencias o tribunales, sino también en las calles de la capital, donde las lonas y mensajes contra Morena se han convertido en un nuevo símbolo de confrontación política.