Este domingo 31 de mayo, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum decidió presentar su informe de rendición de cuentas llamado “Honestidad, resultados y amor al pueblo y a la patria”, esto después de que se cumplieran ya dos años del inicio de su administración; donde aprovechó el espacio y la oportunidad para arremeter en contra de la oposición y hacer un llamado a la defensa de la soberanía nacional.
A pesar de que el tema principal del discurso, en general fue el de la soberanía nacional; la Presidenta también se dedicó a enumerar y presentar algunos de los que considera sus mayores logros en lo que lleva de mandato, destacando que en el ámbito económico ha aumentado la inversión extranjera directa, una tasa de desempleo del 2,5% y la creación de casi 670.000 empleos, así como “el rescate” de Petróleos Mexicanos y de la Comisión Federal de Electricidad; además de la gran cantidad de personas afiliadas a los distintos programas sociales llamados “Programas del Bienestar” en donde se estima que aproximadamente 42.8 millones de personas son beneficiadas por estos apoyos.
Sin embargo, lo que realmente llamó la atención de todo mundo fue su inclinación en el tema de la lucha de su administración en contra del “injerencismo e intervencionismo extranjero” poniendo en cuestionamiento las verdaderas intenciones de los Estados Unidos, sobre influir directa o indirectamente en las elecciones mexicanas intermedias que se llevarán a cabo el siguiente año.
Criticando y cuestionando nuevamente las acusaciones en contra del ex-Gobernador morenista de Sinaloa, Ruben Rocha Moya por presuntos nexos con el crimen organizado de parte de los Estados Unidos; en donde la mandataria calificó inclusive de “algo todavía más grave” el hecho de que una oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos solicitará con carácter de urgente la detención y extradición de 10 ciudadanos mexicanos, cuando según su narrativa “no presentaron pruebas que sustentaran esa solicitud”.
Sheinbaum planteó preguntas que definitivamente resonaron en la conversación pública y política del país, “¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada? ¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?”, donde inclusive remató diciendo que no eran preguntas retóricas y que “¡México no es piñata de nadie!”.
De igual manera arremetió de manera contundente en contra de la derecha y ultraderecha que se han posicionado como parte fundamental de la “oposición” en el país, criticando sus últimas acciones como la invitación que le realizaron a representantes de la ultraderecha española es decir la Presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Diaz Ayuso, para rendir homenaje a Hernán Cortés.
Mencionando que diversas figuras políticas de la derecha y ultraderecha “solicitan intervención externa; abren las puertas a agencias extranjeras con tal de recuperar los privilegios que perdieron cuando el pueblo decidió cambiar el rumbo de la nación”.
Consolidándose de esta manera la más reciente “rendición de cuentas” de la Presidenta Sheinbaum, presumiendo algunos de sus logros más destacados en estos dos primeros años de gobierno, pero donde principalmente reino un discurso de defensa a la soberanía nacional, mientras que Morena atraviesa uno de los momentos más complicados desde que llegó al poder.
Debido a la dureza y firmeza del discurso que pronunció la Presidenta, algunos han señalado que ahora solo queda ver de qué manera interpretará Washington las palabras de la mandataria mexicana, esperando que las relación bilateral no se vea envuelta en más complicaciones o un entorno más tenso pues recordemos que actualmente se está reconfigurando el T-MEC un tratado que es fundamental para mantener la estabilidad de diversos ámbitos en el país.
Finalmente y como no podía ser de otra manera, el día de hoy a la Presidenta se le volvió a cuestionar sobre la relación de México con Estados Unidos y de su administración con la del Presidente Trump; donde la mandataria aclaró que su discurso de ayer no iba en contra directamente de administración de Trump, sino a sectores de la ultraderecha que según sus palabras ”buscan deteriorar la relación entre México y E.U.”, añadiendo que con el Presidente Trump “hay diálogo y coordinación”.