El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío de una importante flota militar a aguas cercanas a Irán y lanzó un llamado directo al régimen teocrático para que detenga la represión contra los manifestantes que participan en protestas motivadas por la crisis económica.
El anuncio se realizó a bordo del Air Force One, tras el regreso del mandatario del Foro Económico Mundial celebrado en Davos. En ese contexto, Trump aseguró que Estados Unidos mantiene una postura de vigilancia activa frente a los acontecimientos en el país persa. “Tenemos muchos barcos dirigiéndose en esa dirección, por si acaso”, afirmó.
La advertencia coincide con varias semanas de movilizaciones masivas en distintas ciudades iraníes, desatadas por el deterioro de las condiciones económicas y las restricciones impuestas por el régimen de los ayatollahs. Las protestas han sido respondidas con un fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad.
De acuerdo con cifras oficiales del propio gobierno iraní, más de 3.000 personas han muerto durante los disturbios, aunque las autoridades atribuyen la mayoría de los fallecimientos a “incidentes terroristas”.
Trump sostuvo que su administración sigue de cerca la evolución de la crisis y expresó su preferencia por una solución sin escaladas mayores. “Preferiría que no pasara nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”, señaló. Asimismo, afirmó haber intervenido diplomáticamente para evitar la ejecución de cientos de manifestantes detenidos.
Según especialistas en defensa, el despliegue naval incluye al portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln y a su grupo de ataque, que habrían sido vistos abandonando el mar Meridional rumbo al océano Índico. La presencia de estas unidades busca incrementar la presión sobre Teherán y disuadir nuevas acciones represivas contra la población civil.
Consultado sobre si su gobierno persigue un cambio en el liderazgo iraní o la salida del líder supremo, Ali Khamenei, Trump evitó pronunciarse al respecto.