La Fiscalía de Bolivia ordenó la captura del expresidente Evo Morales por su vinculación a los delitos de alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del estado, atentado contra la seguridad de los de medios de transporte, asociación delictuosa, instigación pública a delinquir y atentado contra la seguridad de los servicios públicos. Tras la orden, el exmandatario aseguró que seguirá “luchando junto al pueblo”.
El fiscal Brayan Melgar firmó la orden de captura en contra de Morales, en la que la investigación incluyó que durante siete semanas campesinos de La Paz y la Central Obrera Boliviana (COB) ayudaron a impulsar bloqueos de carreteras, respaldados por grupos afines al expresidente boliviano. En las movilizaciones, su única exigencia era la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Estos bloqueos provocaron el desabastecimiento de alimentos, combustible y oxígeno medicinal en distintas ciudades del país, lo cual resultó en un saldo de 16 personas fallecidas, trece de ellos por falta de atención médica debido a los cortes viales.
Diversos líderes cívicos de Santa Cruz presentaron la denuncia inicial,que posteriormente fue respaldada por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo. En esta orden también se incluyó al dirigente de la COB, Marco Argollo y Vicente Salazar, líder campesino de La Paz, quien fue detenido el 6 de julio y permanece en prisión preventiva por una investigación relacionada a este hecho.
Por su parte, Evo Morales realizó un posicionamiento a través de su cuenta de X, en el que aseguró que las autoridades bolivianas buscan responsabilizarlo por las movilizaciones sociales para así ocultar el “verdadero drama que vive Bolivia: una profunda crisis económica y social, fruto de un modelo que ha abandonado al pueblo y protege la corrupción”.
Además señaló que mantiene la misma posición, “estamos del lado de quienes sufren el ajuste, la escasez de combustible, el alza del costo de vida, la inseguridad y el avance del narcotráfico”. Recalcó que con la imputaciones en su contra que él calificó como “persecución política” no podrán resolver esos problemas.
Afirmó que seguirá en la lucha con el pueblo, bajo la convicción de que Bolivia “merece un camino distinto: el de la dignidad, la soberanía, la justicia social y la recuperación de la esperanza para todas y todos”.
De acuerdo con la información de medios de Bolivia, Evo Morales se encuentra en el Trópico de Cochabamba, donde se encuentra protegido por sus seguidores para evitar que se cumpla otra orden de captura en su contra, pues también está acusado de trata agravada de personas. En este caso se vinculó al exmandatario por sostener una relación sentimental con una menor de edad con la que presuntamente tuvo una hija en 2016, cuando aún era presidente.