Oviedo, España. Las preocupaciones sobre la seguridad ferroviaria en España aumentan tras el cuarto incidente en menos de una semana, ahora en el Principado de Asturias, donde un tren de Cercanías resultó dañado por la caída de una sección de pared de un túnel este jueves por la tarde.
El suceso ocurrió alrededor de las 16:50 horas en la salida del túnel del Padrún, en el concejo de Olloniego (Oviedo), cuando el tren de la línea C-1 de Cercanías Asturias se encontró con bloques de hormigón y piedras sobre la vía. El convoy, que circulaba con decenas de pasajeros a bordo, resultó con daños visibles en la parte frontal de la cabina, aunque el maquinista pudo detener la marcha, verificar que todas las personas estaban ilesas y continuar hasta la estación de Oviedo.
Debido al desprendimiento, la circulación ferroviaria entre Ablaña y Olloniego fue interrumpida temporalmente por Adif, el administrador de infraestructuras ferroviarias, obligando a establecer un plan alternativo de transporte por carretera para los viajeros afectados.
Este nuevo incidente se suma a una serie de accidentes que han sacudido al sector ferroviario español desde el pasado domingo. El primero de ellos fue un choque entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz, en el sur de España, que dejó al menos 45 personas fallecidas y decenas de heridos, convirtiéndose en la tragedia más grave. Dos días después, un tren de cercanías en Gelida, Cataluña, descarriló tras el colapso de un muro, lo que causó la muerte de un conductor y lesiones a más de 30 pasajeros.
Además, otro convoy chocó contra una grúa que invadió parcialmente la vía en la región de Murcia, dejando al menos seis heridos leves. Ninguno de los recientes incidentes mortales y con heridos graves se relaciona directamente entre sí, según las autoridades, pero el cúmulo de hechos ha encendido las alarmas entre sindicatos y expertos en transporte.
En respuesta a esta cadena de accidentes, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) ha convocado una huelga nacional de conductores del 9 al 11 de febrero de 2026, exigiendo medidas urgentes para garantizar la seguridad de los trabajadores y usuarios del sistema ferroviario. Los dirigentes sindicales han señalado que los recientes accidentes representan un “punto de inflexión” y han alertado que, en varios casos, maquinistas habían advertido previamente sobre el mal estado de tramos específicos de la red sin que se hayan tomado acciones correctivas.
Por su parte, el ministro de Transporte, Óscar Puente, ha pedido calma y ha defendido la importancia del tren como medio de transporte, señalando que “no es perfecto ni infalible, pero es un gran sistema de transporte” y que las investigaciones sobre las causas de los incidentes continúan.
Expertos en seguridad ferroviaria han iniciado análisis detallados de cada accidente para determinar causas concretas, que van desde fallas estructurales en las vías y muros hasta posibles errores operativos o condiciones meteorológicas adversas. En el caso del reciente incidente en Asturias, se indaga si la caída de la pared del túnel podría haberse evitado con un mantenimiento más riguroso, como han sugerido algunos trabajadores del sector.
Mientras tanto, la opinión pública sigue atenta a las conclusiones de los informes técnicos, y el Gobierno se enfrenta a la presión de mejorar la infraestructura ferroviaria para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse. La crisis actual obliga a un replanteamiento profundo de las políticas de seguridad y mantenimiento de una red ferroviaria que, hasta hace poco, era considerada una de las más modernas y eficientes de Europa.