Astrónomos confirmaron que un fragmento de un cohete de la empresa SpaceX, que se había desviado de su trayectoria desde el año pasado, se estrelló contra la superficie de la Luna el pasado miércoles 5 de agosto. El impacto se sumó a la lista de meteoroides, naves espaciales y demás restos de basura espacial que han golpeado la Luna durante muchos años.
Aunque el impacto, a una velocidad de 8 mil 700 kilómetros por hora, no fue perceptible, un telescopio chileno logró detectar lo que los astrónomos denominaron como la columna de escombros que desencadenó el choque. De acuerdo con los expertos en seguimiento espacial, este impacto era inevitable.
El objeto que impactó contra la Luna tiene la dimensión de un autobús escolar. Se trata de la segunda etapa de un cohete Falcon 9 de SpaceX que se lanzó desde un módulo de aterrizaje lunar de Firefly Aerospace en enero de 2025. El objeto tenía un peso de 4 toneladas métricas y se estrelló contra la Luna alrededor de las 6:35 GMT.
El suceso fue seguido tanto por astrónomos como por entusiastas del espacio para observar cómo se desarrollaría el impacto; sin embargo, ninguna de las naves espaciales que vigilan al satélite de la Tierra se encontraba en posición para capturar imágenes del momento exacto.
El único que logró obtener imágenes fue el Observatorio de Paranal, en Chile, pues a través del Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral detectó destellos de luz en la Luna que se asociaron con el choque del cohete de SpaceX.
Carl Schmidt, de la Universidad de Boston, informó que dicho telescopio detectó una estela de sodio y litio que se extendía a decenas de kilómetros en el espacio entre cinco y diez minutos después de registrarse el impacto contra el satélite. “No tenemos imágenes del impacto, pero sí hay evidencia telescópica”, señaló.
Este es el caso más reciente de lo que se denomina basura espacial. Según los expertos, este problema podría empeorar a medida que Estados Unidos y China sigan compitiendo por llevar astronautas al único satélite natural de la Tierra.
Juliana Scheiman, de SpaceX, afirmó que la empresa fundada por Elon Musk colabora con la NASA para evitar futuros accidentes y reiteró que el choque más reciente contra la Luna no fue deliberado. El impacto fue causado por la actividad solar y la gravedad, que provocaron que el cohete cambiara su trayectoria hacia la Luna.
En los últimos años, este satélite se convirtió en el destino de moda en el espacio, por lo que la NASA ha previsto una oleada de naves robóticas en los próximos años para sentar las bases de una estación lunar sostenible. Empresas como SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, han proporcionado módulos de alunizaje para los astronautas del programa Artemis de la NASA.