Un nuevo caso de presunta violencia infantil ha generado indignación y preocupación en Argentina, luego de que se difundiera el desgarrador testimonio de una niña en la provincia de Salta, quien, entre lágrimas, imploró a su abuela no regresar al hogar donde vive con su madre y su padrastro.
“Abuela, no quiero morir”, fueron las palabras que la menor expresó mientras se aferraba a su familiar, evidenciando un profundo miedo por su integridad. En el video que circula en redes sociales, la niña asegura que no quiere volver con su madre porque presuntamente le pega, y añade que también teme cuando está presente “ese tipo”, en referencia a su padrastro.
De acuerdo con la información difundida, quien acudió por la menor fue su padre, en un intento por llevarla de regreso. En la grabación, se escucha al hombre explicarle que su madre y la policía quieren que regrese; sin embargo, la niña se niega de manera reiterada, afirmando que está enojada con ellos y que no desea volver bajo ninguna circunstancia.
La escena, que ha conmovido a miles de usuarios, refleja el nivel de angustia de la menor, quien se aferra a su abuela mientras expresa su temor. Testigos señalan que el miedo de la niña no sería un hecho aislado, sino que podría estar relacionado con un entorno familiar conflictivo y potencialmente violento.
El caso se viralizó rápidamente, generando una ola de reacciones en redes sociales, donde usuarios han exigido la intervención inmediata de las autoridades para garantizar la seguridad de la menor y esclarecer los hechos. Organizaciones defensoras de los derechos de la niñez han insistido en la necesidad de actuar con rapidez, priorizando el interés superior de la infancia.
Este episodio también ha reavivado el recuerdo de casos que marcaron profundamente a la sociedad argentina. Uno de ellos es el de Lucio Dupuy, un niño de cinco años que en 2021 fue asesinado tras sufrir constantes agresiones por parte de su madre y la pareja de ésta en la provincia de La Pampa. El caso evidenció graves fallas en el sistema de protección infantil, ya que, pese a antecedentes de violencia y advertencias familiares, no se logró evitar el desenlace fatal.
Otro caso que vuelve a la memoria colectiva es el de Ángel López, un menor que también perdió la vida en un contexto de violencia familiar, luego de presuntamente ser víctima de maltrato por parte de personas cercanas a su entorno. Su historia generó indignación social y puso en evidencia la falta de seguimiento oportuno por parte de las autoridades ante señales de riesgo.
Ambos casos se han convertido en símbolos de la urgencia de reforzar los mecanismos de protección a la infancia y de actuar de manera preventiva ante cualquier indicio de violencia.
Hasta el momento, no se ha informado oficialmente sobre la situación legal de la menor en Salta ni las acciones emprendidas por las autoridades locales. No obstante, el caso ha abierto nuevamente el debate sobre la responsabilidad institucional para prevenir la violencia contra niñas, niños y adolescentes, así como la importancia de escuchar sus testimonios y actuar de manera oportuna.
Este hecho vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de fortalecer los sistemas de protección infantil y garantizar entornos seguros para los menores, especialmente cuando son ellos mismos quienes alzan la voz para pedir ayuda.