Patricia Negrete Tafoya, madre buscadora integrante del colectivo Una Promesa por Cumplir, fue asesinada a balazos el pasado martes 23 de junio en el municipio de Pénjamo, Guanajuato, frente al Hospital Regional en donde laboraba como personal de intendencia. Tras el violento hecho, el obispo Enrique Díaz Díaz, de Irapuato, aseguró que la violencia en contra de los colectivos buscadores persiste en la entidad.
Enrique Díaz señaló que el hecho impactó a la comunidad católica, pues ocurrió en una zona cercana a donde se encuentra la diócesis. Además, se dieron a conocer hallazgos relacionados con personas desaparecidas en diversos puntos de la República Mexicana, así como hechos violentos registrados en Irapuato en contra de integrantes de colectivos de búsqueda.
El obispo reiteró que actualmente existe una necesidad de fortalecer el apoyo y la cercanía hacia las madres que buscan a sus familiares desaparecidos, ya que es recurrente encontrar a grupos de familiares en parroquias de la diócesis que solicitan acompañamiento y respaldo para continuar realizando las labores de búsqueda.
Además, reconoció que la labor de las madres buscadoras “es inmensa” debido a que actualmente México enfrenta una crisis de desaparecidos, en la que se estiman más de 130 mil personas que no han sido localizadas.
“No se puede decir cifras seguras de cuántos desaparecidos haya y se van encontrando fosas por todos lados. Entonces, en medio de eso, desaparecer, retener a una madre buscadora, también provoca más inseguridad y más dificultades”, explicó Enrique Díaz.
Resaltó que hay familiares de víctimas de desaparición que no cuentan con apoyo ni con medidas de seguridad por parte de las autoridades para poder llevar a cabo sus jornadas de búsqueda con seguridad. Por el contrario, enfrentan diversos peligros cuando salen a buscar a sus seres queridos.
Por otro lado, aseguró que la ausencia de información durante la búsqueda de un familiar víctima de desaparición puede prolongar el duelo y la incertidumbre de los familiares que los buscan, y que la desesperación genera consecuencias como situaciones legales y administrativas. Por ello, los familiares buscadores requieren mayor empatía y acompañamiento.
Sobre el caso de Patricia Negrete, se dio a conocer que fue privada de la vida después de concluir su jornada laboral y fue interceptada por sujetos armados que, al igual que ella, viajaban en una motocicleta. A pesar de que personal médico acudió a atenderla de inmediato, al revisar sus signos vitales confirmaron que ya había fallecido.
Patricia era reconocida en Pénjamo debido a su labor altruista, ya que se unió a los colectivos de búsqueda en 2021, después de la desaparición de su hermana, Angélica Negrete Tafoya. Así, se integró a Una Promesa por Cumplir para realizar activamente movilizaciones y rastreos en la región.