De acuerdo con el más reciente informe sobre la violencia contra sacerdotes e instituciones de la Iglesia católica, elaborado por el Centro Católico Multimedial, en los últimos 30 años, al menos 60 integrantes del clero han sido víctimas de homicidio en México,
El documento señala que, tan solo en los últimos siete años, correspondientes a gobiernos emanados de Morena, se han registrado 13 asesinatos de sacerdotes. Guerrero encabeza la lista de entidades con mayor número de casos. Aunque la cifra representa una disminución frente al periodo 2012-2018, cuando se documentaron 19 homicidios de clérigos, el CCM advierte sobre nuevas y preocupantes manifestaciones de violencia.
De acuerdo con el análisis, se ha observado un incremento en ataques de alto impacto contra espacios religiosos, así como un aumento de homicidios de agentes de pastoral y laicos vinculados a actividades parroquiales, especialmente aquellos que desempeñan liderazgos comunitarios o labores de defensa de derechos humanos.
Durante las administraciones de 2018 a 2024 y lo que va del actual periodo gubernamental, 13 sacerdotes perdieron la vida de forma violenta: 10 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y tres en la actual administración. Entre estos últimos destacan los casos del padre Marcelo Pérez, de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, y del padre Bertoldo Pantaleón Estrada, de Chilpancingo-Chilapa, ambos reconocidos por su activismo social y su trabajo pastoral en favor de sus comunidades.
El informe también documenta la muerte violenta de al menos 23 laicos, varios de ellos con una trayectoria relevante en el ámbito comunitario. Uno de los casos más graves ocurrió el 13 de mayo de 2024 en Chicomuselo, Chiapas, donde 11 integrantes de una familia fueron asesinados. Entre las víctimas se encontraban Ignacio, aspirante al diaconado permanente, y Teresita de Jesús, catequista, quienes, según el CCM, fueron ejecutados por negarse a colaborar con grupos del crimen organizado.
Otros hechos mencionados incluyen el asesinato de ocho jóvenes el 16 de marzo de 2025 en una cancha aledaña a la parroquia de San José de Mendoza, en Salamanca, Guanajuato, mientras realizaban preparativos para la Semana Santa, así como la masacre de siete jóvenes el 10 de mayo en San Bartolo de Berrio, también en Guanajuato, durante una celebración organizada por la parroquia local con motivo del Día de las Madres.
El Centro Católico Multimedial subraya que estos episodios no son hechos aislados, sino reflejo de una problemática más profunda marcada por la pérdida de valores, la desvalorización de lo sagrado y una impunidad persistente, factores que han convertido a templos y comunidades eclesiales en objetivos de la violencia.