Han transcurrido más de 72 horas desde que las fuerzas armadas mexicanas anunciaron el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alías “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo en Tapalpa, Jalisco. Sin embargo, varias preguntas clave siguen sin respuesta, alimentado inquietud ciudadana y escepticismo ante la narrativa oficial.
Las autoridades federales han sostenido que la identificación del capo fue corroborada mediante peritajes genéticos, pero no han detallado con qué muestras se realizó la comparación de ADN ni han hecho públicos los protocolos usados, lo que ha generado cuestionamientos sobre la veracidad y transparencia del procedimiento. Tampoco se han difundido imágenes o registros oficiales del arresto o del operativo en sí, algo que en casos de alto impacto suele formar parte de la evidencia compartida con la ciudadanía.
Entre las preguntas que más circulan están: ¿Qué tipo de heridas recibió “El Mencho” y cómo influyeron en su muerte? ¿Cuánto tiempo estuvo con vida durante el traslado a la Ciudad de México? ¿Por qué no hay videos, fotos o informes detallados del momento del enfrentamiento?
El manejo de la información ha coincidido con un contexto de alta tensión en todo el país. Tras la noticia de su muerte, se registraron bloqueos violentos, quema de vehículos y ataques a infraestructura, especialmente en Jalisco y estados circundantes, como parte de una ola de retaliación atribuida a células del CJNG.
Esta ola de violencia obligó a las autoridades de seguridad a desplegar miles de tropas para contener los enfrentamientos y restablecer el orden.
En medio de este panorama, ha habido campañas de desinformación en redes sociales, con publicaciones falsas o no verificadas que amplifican teorías conspirativas sobre la supuesta supervivencia de “El Mencho” o detalles que no han sido confirmados por ningún vocero oficial, complicando aún más la narrativa pública sobre los hechos.
Con relación a la situación que guarda el cuerpo de Rubén “N”, la FGR señala que recibió un escrito, entregado por quien dijo ser representante jurídico de familiares del occiso, en el que se solicita la entrega de sus restos mortales, por lo que el representante social agota todos los procedimientos protocolarios que son necesarios para estar en condiciones de formalizar su entrega. Hasta ahora no hay confirmación oficial de su entrega, y el cuerpo permanece bajo custodia en instalaciones forenses.
La exigencia de transparencia no solo proviene de la sociedad civil, sino de expertos y periodistas que consideran que la credibilidad del Estado y la legitimidad de su estrategia de seguridad depende de la claridad con la que se comuniquen los hechos. A 72 horas del anuncio, muchas de esas respuestas aún están por llegar.