Cuatro años también se cuentan en historias: en una persona que vuelve a caminar, en una familia que recibe atención cuando más la necesita y en una niña o niño que encuentra un lugar seguro para crecer. Ese ha sido el sentido del trabajo del Gobernador Esteban Villegas Villarreal y la presidenta del DIF Estatal, Marisol Rosso, quienes han puesto a las personas en el centro de la atención social.
Detrás de este trabajo mujeres y hombres del DIF que recorren el estado y dejan atrás distancias, caminos y condiciones difíciles para llegar a las familias. La Ruta de la Salud lleva servicios médicos a comunidades de difícil acceso; una silla de ruedas significa recuperar movilidad para una persona adulta mayor y un diagnóstico oportuno puede representar la diferencia para salvar una vida.
Uno de los capítulos que más ha marcado a Marisol Rosso ha sido el trabajo con niñas, niños y adolescentes de Casa Hogar. Se creó Villa Esperanza, un espacio para jóvenes que llegan a la mayoría de edad y necesitan acompañamiento para construir una vida independiente. También nació Casa Hogar Laguna, para brindar a niñas y niños de esa región un espacio digno y seguro.
El trabajo también recuperó espacios que durante años habían esperado atención. Después de 23 años, se renovó el área de maternal y lactantes, y está por hacerse realidad un nuevo espacio para adolescentes. Para Marisol, cada niña y cada niño tiene una historia que merece ser escuchada y una oportunidad que debe ser defendida: su pasado jamás debe definir su futuro.
Pero el DIF también está presente en esos momentos que no siempre aparecen en los grandes números: un juguete que devuelve una sonrisa, una familia que recibe apoyo, una persona que recupera autonomía o alguien que encuentra atención cuando parecía difícil llegar hasta ella. Son acciones que cobran sentido cuando se mira a las personas por su nombre, su rostro y su historia, y no como un expediente.
Al mirar estos cuatro años, Esteban y Marisol coinciden en una convicción: servir es estar cerca. El trabajo del DIF ha llegado a la Sierra, el Valle, La Laguna y la capital, con la mirada puesta en quienes más lo necesitan. Porque construir el futuro de Durango también significa cuidar a quienes hoy necesitan una mano y abrir caminos para quienes vienen detrás.