Un caso que generó bastante indignación. Un inadaptado lanzó a un perrito desde una altura de 10 metros.
Esto sucedió en Naucalpan en el Estado de México. La víctima de este acto de extrema violencia fue “Lobito”, un perro de 15 años de edad que fue aventado intencionalmente por un sujeto, desde lo alto de unas escaleras de concreto en el barrio de San Lorenzo Totolinga. El agresor vestía un pantalón claro y una especie de chamarra negra, que hasta ahora son los indicios de aquel día que podrían identificarlo.
De acuerdo con versiones que circulan en redes sociales, “Lobito” estuvo involucrado en un pleito entre perros, presuntamente con la mascota del agresor. Acto seguido, el hombre carga al perro y en vez de alejarlo de la situación, lo arroja. Y cabe mencionar que en el video, en ningún momento se observa una actitud agresiva por parte del animal.
Cuando “Lobito” cae al suelo, totalmente inconsciente, se alcanzan a apreciar unos movimientos débiles que simplemente lo terminan por arrojar a una zanja.
Organizaciones que velan por el bienestar animal, al igual que vecinos de Naucalpan dieron a conocer este caso que generó fuertes reacciones por parte de internautas.
Hacia el final del video, se observa cómo algunas personas confrontaron al sujeto y corrieron a auxiliar a “Lobito” que estaba tendido en el fondo de las escaleras. Cuando vieron su estado de gravedad, llamaron a las autoridades para reportar el hecho y esperaron hasta que llegaron para llevárselo a un médico veterinario.
A partir de esta denuncia, afortunadamente se logró rescatar y atender a tiempo a “Lobito”. El alcalde de Naucalpan, Isaac Montoya, publicó un video con el animalito en proceso de recuperación y con la atención que necesita tras vivir esta agresión.
Y como este caso hay más, aunque lamentablemente con otro final.
En 2023 el país entero volteó a Tecamac, así es, una vez más Estado de México. Benito fue un cachorro que sufrió de la manera más cruel a manos de un hombre. El sujeto, a modo de venganza, decidió lanzarlo a un cazo con aceite hirviendo de una carnicería.
El líquido a más de 200 grados centígrados quemó rápidamente al can que emitía constantes chillidos de dolor que no cesaron. El dueño del negocio actuó de inmediato, cortó la línea de gas para bajar la temperatura de la olla y los trabajadores tuvieron que esperar varios minutos para poder sacar al animal.
Al principió se creyó que era un perro callejero que estaba pidiendo comida a las afueras de la carnicera, lo cual no minimiza en lo absoluto el hecho, pero esta versión cambió, pues su verdadera identidad era Scooby, un perro que perteneció a un niño de la misma localidad.