Mexicali, Baja California - La noche del 10 de abril, el Grupo La Cátedra se presentó en una fiesta privada en la colonia Venustiano Carranza. Lo que parecía un contrato más se convirtió en un infierno: un operativo contra "Los Rusos" los dejó atrapados en medio del fuego cruzado.
Los músicos transmitieron en vivo su desesperación: solo estaban cumpliendo con su trabajo, pero la realidad de la zona los puso en el ojo del huracán. "Si no tocan para los malandros, los matan; y si tocan, su vida corre el mismo peligro", resume la situación.
De los 28 detenidos, al menos dos integrantes del Grupo La Cátedra siguen bajo custodia: el baterista Luis F. y el vocalista, investigado por posibles vínculos con narcomenudeo. La Fiscalía prioriza la protección de víctimas, pero los músicos pagan el precio de tocar en un entorno hostil.
Este caso expone el riesgo real que corren los grupos norteños en Baja California: contratados por quién sabe quién, terminan enredados en la violencia. ¿Cuántos más tendrán que pasar por esto?