Fuente: Agencia México
El patinador mexicano Donovan Carrillo volvió a hacer historia en la final de patinaje artístico de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 al firmar una actuación que combinó riesgo técnico, interpretación y una fuerte carga emocional. Con un programa libre inspirado en la música de Elvis Presley, el jalisciense alcanzó un puntaje total de 219.06 unidades, cifra que podría convertirse en el mejor resultado para un mexicano en la historia de esta disciplina en la justa invernal.
Para su rutina definitiva, Carrillo apostó por un medley integrado por “My Way”, “Jailhouse Rock”, “A Little Less Conversation” y “Trouble”, una selección que le permitió transitar entre momentos solemnes y explosivos sobre el hielo. La estructura del programa estuvo diseñada para equilibrar interpretación artística con elementos técnicos de alto valor base, buscando maximizar tanto la puntuación técnica como los componentes de presentación.
El arranque con “My Way” marcó un tono introspectivo y elegante, mientras que la transición hacia “Trouble” y “Jailhouse Rock”, imprimió dinamismo con secuencias de pasos rápidas, cambios de ritmo y una presencia escénica más desafiante. El cierre con “A Little Less Conversation” consolidó la energía del programa y reforzó la narrativa de seguridad y carácter que proyectó durante toda la ejecución.
Más allá de lo competitivo, la elección musical tuvo un significado especial. “My Way” representa una pieza de profundo valor personal para el patinador, quien decidió incorporarla en su temporada olímpica como un homenaje familiar, dotando a su participación de una dimensión emocional adicional en el escenario más importante del deporte invernal.
Al finalizar su presentación, Donovan protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada: besó la pista en señal de agradecimiento y posteriormente envió cariños hacia las gradas y a México, gesto que fue ampliamente celebrado por el público y en redes sociales. La imagen simbolizó la culminación de años de esfuerzo y disciplina.
La historia del patinador comenzó cuando tenía apenas 8 años, edad en la que inició su formación en el hielo. A los 13 años se mudó a León para continuar su preparación, y más adelante dio otro paso decisivo al trasladarse a Toronto, donde fortaleció su entrenamiento en un entorno de alto rendimiento. Hoy, en su segunda experiencia olímpica, vuelve a pisar el hielo olímpico consolidado como referente del patinaje artístico latinoamericano.
Aunque Carrillo ya suma 219.06 puntos tras su programa libre, la competencia continúa en desarrollo, por lo que aún se espera conocer la clasificación definitiva y el lugar final que ocupará en la tabla general. Su desempeño, no obstante, ya se perfila como uno de los más destacados para México en la historia del patinaje artístico en Juegos Olímpicos de Invierno, consolidando una trayectoria que sigue rompiendo barreras para el deporte nacional.