El jugador y “héroe” llamado así por muchos aficionados, de la Selección de España; Ferran Torres sufrió de un embarazoso momento a su llegada al aeropuerto de Madrid en conjunto con la Furia Roja, pues debido a un descuido, tiró su réplica del trofeo del Mundial 2026 al suelo.
Afortunadamente tanto para el delantero, como para el equipo entero; el trofeo que cayó al piso no se trataba del original, sino de una réplica hecha con piezas de Lego y que cada integrante de la plantilla ibérica, recibió como regalo tras lograr ganar el Mundial 2026.
En el video que rápidamente circuló por las redes sociales, se puede observar al jugador del Barcelona con el estuche en donde venía el trofeo de Lego colocado encima de su maleta; pero que al avanzar arrastrando la misma, terminó por perder el equilibrio y azotar contra el piso.
Este incidente que afortunadamente resultó en una falsa alarma y anécdota curiosa para el futuro; recordó casi de manera inmediata al incidente que desafortunadamente si fue real en el año 2011 en donde al jugador español Sergio Ramos se le cayó la Copa del Rey mientras viajaba con el equipo en un autobús.
En ese entonces la noticia también causó un escándalo enorme en el ámbito deportivo, pues la Copa del Rey no solo se cayó de un autobús en movimiento, sino que el mismo fue también arrollado por el autobús; inclusive el propietario de la joyería encargada de realizar el trofeo comentó que la Copa resultó en “un siniestro total”.
Después del fatídico incidente al Real Madrid se le entregó una réplica del trofeo, para que la misma pudiese exponerse ante sus seguidores.
En este caso y según información oficial publicada por la FIFA, el trofeo original se conserva en el Museo de la FIFA, que se ubica en Zurich y en donde únicamente lo pueden tocar sin guantes los antiguos campeones del mundo y los jefes de Estado.
Y es que la selección española sí regresó a Madrid con el trofeo, pero no con el original; sino con una réplica bañada en oro que la misma FIFA entrega a la selección campeona una vez que concluyen los actos oficiales sobre el terreno de juego.
Pues los jugadores vencedores si levantan la copa auténtica en la final mientras celebran su triunfo en la cancha, pero pocos momentos después, los empleados de la FIFA lo sustituyen por una réplica; y este cambio es muchas veces pasado desapercibido por los aficionados.