Gabriel Montiel, conocido en redes sociales como “Wereveretumorro”, encendió el debate tras preguntar cómo utilizar una línea telefónica extranjera, en medio de nuevas discusiones sobre el registro obligatorio de datos personales en México, y posteriormente denunciar presiones de “gente de arriba”.
La polémica surgió cuando el creador de contenido publicó en la red social X un mensaje en el que consultaba sobre el uso de una eSIM internacional, con el objetivo de evitar el registro de su número telefónico bajo esquemas que contemplan la vinculación con datos como la CURP. El comentario, aparentemente técnico, fue interpretado por muchos usuarios como un intento de evadir controles establecidos por las autoridades.
En cuestión de horas, la publicación se viralizó, generando un intenso debate en redes sociales. Mientras algunos criticaron al influencer por promover prácticas fuera de la regulación, otros defendieron su postura al considerar que refleja una preocupación legítima sobre la privacidad y el manejo de datos personales.
La controversia escaló cuando el propio Gabriel Montiel aseguró haber recibido presiones tras su publicación. Sin ofrecer detalles concretos, mencionó que estas provenían de “gente de arriba”, lo que desató especulaciones sobre posibles intentos de censura o intimidación relacionados con su postura.
El caso ocurre en un contexto donde en México se han intensificado las discusiones sobre la regulación de las telecomunicaciones y la seguridad digital. Diversos sectores han expresado inquietudes sobre el equilibrio entre la necesidad de combatir delitos y la protección de la privacidad de los usuarios.
Hasta el momento, no existe confirmación oficial sobre las presuntas presiones denunciadas por el influencer, ni se ha informado de alguna investigación en su contra. Sin embargo, el episodio ha puesto nuevamente sobre la mesa un tema sensible: el alcance del control gubernamental en las comunicaciones y los límites de la libertad digital en el país.
Lo que inició como una pregunta en redes hoy se ha convertido en un reflejo de un debate más amplio sobre privacidad, regulación y poder en la era digital.