El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, dio en los últimos días los primeros pasos formales para la reapertura de su embajada en Caracas, en un movimiento que busca normalizar gradualmente las relaciones diplomáticas con Venezuela tras la destitución y captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La medida, que contempla el envío inicial de personal diplomático y la evaluación logística y de seguridad de la sede, se enmarca en la nueva relación que Washington mantiene con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, designada presidenta encargada por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano.
La administración Trump ha defendido este acercamiento como una vía para estabilizar al país sudamericano, facilitar la transición política y recuperar canales de cooperación en materia energética, comercial y de seguridad. El propio Trump afirmó recientemente, tras una conversación telefónica con Rodríguez, que “estamos logrando avances extraordinarios mientras ayudamos a Venezuela a estabilizarse y recuperarse”, y añadió que la alianza entre ambos países “será espectacular para todos”.
Delcy Rodríguez, por su parte, confirmó el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” para restablecer las misiones en Caracas y Washington, al señalar que este paso busca “defender la paz, la estabilidad y la soberanía de Venezuela” y abrir una nueva etapa de diálogo bilateral.
Sin embargo, este aparente clima de distensión contrasta con los persistentes signos de tensión política interna y con las resistencias al cambio dentro del propio chavismo, evidenciadas en un nuevo episodio de presión contra la prensa y la oposición.
El miércoles 28 de enero, el canal privado Venevisión rompió años de autocensura y transmitió en su noticiero un avance informativo con fragmentos de la rueda de prensa que ofreció en Washington la líder opositora María Corina Machado, tras su reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. En el segmento, Machado afirmó: “Aunque no estoy físicamente en Venezuela, mi corazón está con ustedes y muy pronto estaré de vuelta en nuestro país. Hoy más que nunca sabemos que es una lucha espiritual y que hemos avanzado de la mano de Dios”.
La transmisión marcó la primera aparición de Machado en la televisión abierta venezolana en varios años, lo que fue interpretado por sectores de la sociedad como un posible indicio de apertura informativa en medio del nuevo escenario político.
No obstante, horas después, el ministro del Interior y figura clave del chavismo, Diosdado Cabello arremetió públicamente contra el canal durante su programa Con el mazo dando, en lo que organizaciones de prensa y analistas calificaron como una amenaza directa. “Sin estridencia mediática, su figura se diluye. Sin titulares, simplemente desaparece. Escúchame, Venevisión: sin estridencia mediática, su figura se diluye, sin titulares simplemente desaparece” declaró Cabello, en un mensaje interpretado como una advertencia para que el medio no continúe dando espacio a la líder opositora.
El Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela rechazó de inmediato estas declaraciones y denunció “amenazas y presiones” contra el canal, al subrayar que “informar es un derecho garantizado en la Constitución” y que este tipo de advertencias buscan reinstalar la autocensura.
El episodio pone de relieve las contradicciones que atraviesan la nueva etapa política venezolana: mientras el gobierno interino de Delcy Rodríguez avanza en la recomposición de relaciones con Estados Unidos y en la reapertura diplomática, sectores duros del chavismo mantienen una línea de confrontación contra la oposición y los medios, marcando los límites de la llamada “apertura”.
La tensión quedó resumida en las propias palabras de María Corina Machado, quien tras reunirse con Trump y Rubio sostuvo que “Venezuela será libre, y eso se logrará con el apoyo del pueblo de los Estados Unidos y del presidente Donald Trump”, al tiempo que advirtió que la transición solo será viable si se garantiza la democracia, la libertad de prensa y el respeto pleno a los derechos políticos.