En medio de la tensión generada por los acontecimientos en Jalisco tras la detención de Rubén “N”, alias “El Mencho”, en redes sociales comenzó a circular un video de pocos segundos en el que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, realiza un par de movimientos con las manos para acomodar su saco durante un acto público. Algunos usuarios de la red social X interpretaron el gesto como señal de incomodidad y plantearon la teoría de que estaría utilizando un chaleco antibalas.
Las especulaciones fueron difundidas por cuentas como las de José Díaz Machuca y Oswaldo Ríos, quienes afirmaron sin confirmación oficial que la mandataria portaba protección balística y cuestionaron la decisión. El fragmento de video, aislado de su contexto completo, se replicó rápidamente y generó miles de interacciones y comentarios divididos entre quienes consideran plausible la hipótesis y quienes la descartan.
Hasta el momento, el gabinete de seguridad federal no ha confirmado que la presidenta utilice chaleco antibalas en sus apariciones públicas recientes. No existe información oficial que respalde la versión difundida en redes. El movimiento observado en el video podría corresponder simplemente a un ajuste natural de la prenda, algo común en actos protocolarios frente a cámaras.
El debate abrió dos cuestionamientos entre usuarios: si el hecho de que la titular del Ejecutivo requiriera protección adicional sería reflejo de un contexto de seguridad complejo, y, por otro lado, si siendo la figura institucional más relevante del país no sería razonable que cuente con medidas de protección reforzadas. Ambas posturas han sido expuestas principalmente en el terreno de la opinión, sin elementos verificables que confirmen la premisa inicial.
El episodio ocurre en un entorno digital saturado de desinformación, donde también han circulado imágenes falsas creadas con inteligencia artificial relacionadas con los hechos en Jalisco. Especialistas en comunicación política advierten que fragmentos breves de video pueden ser fácilmente reinterpretados o sacados de contexto para construir narrativas que no necesariamente corresponden con la realidad.
Más allá de la interpretación que cada usuario pueda hacer del gesto, no hay evidencia oficial que confirme el uso de chaleco antibalas por parte de la presidenta en el evento referido. En escenarios de alta sensibilidad pública, la verificación de la información resulta clave para evitar que teorías sin sustento contribuyan a un clima de incertidumbre o alarma innecesaria.